Microteatro: Oficina de Tránsito (Por Nia)



Sinopsis de la obra:

¿Qué ocurre cuando no sabes dónde estás, ni lo que quieres ni a dónde ir? Oficina de tránsito.

Opinión personal (por Nia):

Buenos días Little Shadows,
¿Qué pasa si Vicente Aparicio hace una obra?
¡Pues que corremos a verla!
¿Por qué?
¡Pues porque SOMOS FANS!
¿Y cómo de fans?
Pues fans nivel que tenemos figuritas de él en nuestras estanterías junto a las de Chewaka y Han Solo. ¡Así de fans!

El problema es que ahora tocaría reseñar Oficina de Tránsito, ya sabéis, sugeriros con bonitas palabras que vayáis a verla... haceros sentir como que si no lo hacéis os estáis perdiendo algo grande de la vida... en resumen ¡Haceros los dientes largos!
Pero nada de eso va a pasar por que me fui allá para Valencia con toda mi ilusión.
Entré a ver la obra.
Y no me enteré de nada de nada.
Pero de nada.

Solo os puedo destacar que:
Uno: Vicente con traje y corbata ha pasado a ser el mojabragas oficial del blog.
Dos: Que aunque no oí nada, el chico parecía interpretar a alguien muy, muy enfadado con algún tipo de fetiche extraño por los pomelos.
Más no puedo decir porque esto es lo que pasó:

El Microteatro de Valencia se ha renovado, se ha puesto guapo y ahora sirven cenas estupendas en un ambiente acogedor y muy chic. La sesión golfa empieza a las 23h y acaba a la 1h. Así que yo a las once menos diez le pedí dos cucharas a la camarera para acabarme mas rápido mi tarta y no perderme mi sesión. Por supuesto me la perdí, podía haber prescindido de chupar el chocolate derretido de mi plato pero cada uno tiene sus manías. No pasa nada porque cada veinte minutos hay otro pase, y el pase al que sí llegué era como los Kinder, con sorpresa.

En el hall de entrada nos amontonamos las quince personas preparadas para invadir la Sala 2, recordad que las salas del Microteatro tienen un cupo de quince, pero entonces se nos unieron un par más: un caballero y una señora con una copa de Gin Tonic más grande que el balón de oro de Ronaldo. A juzgar por el jolgorio que llevaba encima no era su primera copa. Hasta ahí todo bien. Entramos en silencio a la sala y me posicioné justo al final con la susodicha sentada delante. Todo el mundo parecía ilusionado, ella más que nadie, por lo visto era su primera vez en el Microteatro y soltó entre risas “¡Chicos, esto es lo mas raro que me ha pasado nunca!” Acto seguido amablemente se dirigió a la pobre chica que tenía sentada al lado: “Oye mona, no nos conocemos de nada, pero haz el favor de levantarte que me estás pisando mi abrigo” “Gracias” “Vamos a disfrutar ¿a que sí?” y chocó la copa con su compañera desconocida.
Vaya que si íbamos a disfrutar.

Oficina de Tránsito no es ninguna comedia, es una obra seria de estas que pretenden que el espectador reflexione al abandonar la sala. Vicente entró serio y compuesto por la puerta y la señora empezó a partirse el ojete con todas sus ganas ante la estupefacción de todo el presente. El problema es que la mujer parecía tan inocente y su risa era tan continua y contagiosa que hubo quién no pudo aguantarse y empezó a seguirla. A todo esto la obra ya estaba en marcha, y apenas nos enterábamos de lo que decía Vicente, mi indignación iba in crescendo. Me planteé arrearle un bolsazo en la cabeza a la señora a ver si se tranquilizaba, a continuación le pregunté a mi chico: “¿Donde están los acomodadores cuando se les necesita?” Pero claro, aquello no era un cine de los ochenta. La obra seguía, la mujer se calmó y por lo menos me dejó contemplar el talento para la actuación de Rocío Ladrón de Guevara, en serio, esta chica es muy buena, ¡qué naturalidad! tenéis que verla.
Cuatro minutos después La Señora del Gin Tonic le dio un sorbo largo a su balón de oro y nos atacó de nuevo con su risa. Y fue ahí cuando yo ya no sabía que pensar. ¿Era una actriz encubierta? ¿Aquello era teatro experimental? ¿Estaba pasando de verdad? ¿Pretendían acabar con nuestra paciencia?  Pero no, no era ninguna actriz y encima la muy jodida tenía una risa superpegadiza, allí estaba yo aguantando como una campeona, reírme me parecía una falta de respeto hacia los actores y al poco público que aún mantenía la compostura. El ambiente cada vez estaba más caldeado, cada vez más gente sucumbía a las risas. A mí no me la cuelan, nos estaban rociando con gas de dentista americano ¡Confesad gentes del Microteatro! Los hombres a mi lado se escondían en sus jerseys de lana para ocultar espasmos y gotarrones de sudor por intentar dominarse. Aquello era un infierno. Miré a mi chico que ya estaba partiéndose, rojo como un pimiento morrón y cayéndosele unos lagrimones que ni con la muerte de Hodor. Y entonces, en el momento álgido de la obra, en el más relevante, en el de los pomelos, a Vicente se le escapó una sonrisa y yo ya no pude más, caí como todos. Los del Club de la Comedia pagarían en oro por unos espectadores como nosotros.

Al acabar la representación los actores confesaron que había sido el pase más difícil de sus vidas, desde luego merecían aplauso y ovación por el temple exhibido, aún no entiendo cómo se las apañaron para representar un drama con un público que parecía que viniera de pasar la noche con Bob Marley y Snoop Dogg.

A pesar de no haberme enterado de nada del argumento, me fui contenta, porque en quince minutos había sentido un montón de cosas; indignación, preocupación por los actores, consternación, ansias asesinas... y al final el dulce abandono a la risa. ¡Pagaría tres veces el precio de la entrada por vivir otra vez la experiencia! Imagino al caballero al salir a la calle diciéndole a su mujer: “Concha, tenlo claro, no te vuelvo a sacar de casa en la vida.”

Señora del Gin Tonic, si está leyendo esto:
¡Manifiéstese! Que el día 26 tengo una reunión muy aburrida y necesito que usted me acompañe. La invito a dos Cubalibres.

Visto lo visto ahora le toca a Shadow ir a ver la obra, enterarse de qué pasa en esa Oficina y compartirnos su opinión. Yo por mi parte haré todo lo posible por regresar sin señoras rellenas de Tóxicos y disfrutar de Oficina de Tránsito ¿Me acompañáis?

Os dejo una entrevista a Vicente Aparicio, al director de la obra, Álex Garpe, y al propietario del Microteatro en 11/tv A la Carta. Venga, echadle un vistazo que dura unos siete minutitos y sé que tenéis la vena cotilla inflamada.


Besazos, 
Nia

                                                                                                              

Tamara López

7 comentarios:

  1. Me siento algo... abrumada por la obligación que transmites xD.

    Un beso,

    Noa

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  2. Tengo que decir que no se me escapó esa sonrisa, estaba dentro del momento interpretativo, del sentimiento del personaje. Y sí, fue uno de los pases más difíciles que he tenido en mi vida por trabajar duro para mantener la seriedad del momento dentro de la sala. Aunque se escucharan las risas incontroladas de esa señora hice todo lo posible para que el ambiente se sintiera serio.

    Lo que Nia no cuenta es el abrazo y dos besos que le di a la señora y a su amiga al terminar la obra. Son cosas que pasan y hay que estar preparado.

    Un saludo y un beso

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  3. Gracias por compartir, como siempre, tus maravillosas opiniones. Un besote :)

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  4. Interesante obra, gracias por compartir la info y experiencia.

    Besos =)

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  5. ¡Joooder!
    Primero: que no sé como expresar la emoción de volver a leerte Nia, nos has tenido completamente abandonados, peor que Chuck Noland después de su naufragio!! Y sí, estaba así, de hacerme un compañero como Wilson, sino fuese por Tamara, habría creado media docena entre un Paco, Yaco, Zuko, Vico, Doco, Eiko y los otros seis. En serio, se te extraño -aunque no dijera nada- un chingo como dicen en México. Estaba esperando volver a leerte y esto de encontrar una publicación tuya en el momento menos esperado esta de lujo! La emoción me puebla, tanto como cuando los Stark retomaron Invernalia 😭

    Segundo: Jodidamente sigo sin saber que decir, así que esto que lees es lo primero en la coladera! Encantado como siempre de leerte, yo creo que finalmente has logrado lo supremo, acercarnos a dos funciones, una increíble y la otra de esas que se terminan añadiendo como una precuela que rueda al mismo tiempo, y con los créditos que a todo el mundo le quedaron claros, que te perderías en Marte con Vicente como Wall-E y Eva, o algo así xP

    Tercero: Es la primera vez que -al menos leo-, el mismo protagonista agregue algo al respecto, pues la impresión de lo leído y la anécdota del caso, traspasaron las fronteras de la memoria, y de todo lo demás que rompe los códigos de red de fondo, para sellar algo como lo que tenemos hoy.

    Genialísimo Nia!

    Un achuchon fuertazo que cruce todo el atlántico! XD

    PD: Ya no te pierdas! 👊 😝

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