Teatro: Tejas verdes



Autor: Fermín Cabal

Dirección: Fermín Cabal

Producción: Kukumaro Producciones

Intérpretes: María Segalerva, Sara Sanz, Isabel Torrevejano, María Felices.

Duración: 90 minutos


Opinión personal de Víctor Gómez Pino:

1998. Una noticia histórica salió en todos los telediarios y en todos los periódicos: el juez Baltasar Garzón solicita la extradición del General Pinochet, por crímenes contra la humanidad. Así empieza la obra del director y dramaturgo Fermín Cabal, así empieza “Tejas verdes”.

La escenografía es sencilla: un escritorio y una carretilla, el sonido de las ruedas chirriantes llega hasta los huesos, como la humedad en un invierno junto al mar. Las campanas de San Esteban y el tiempo nos llevan hasta el Chile de 1973, en plena dictadura. Pasamos de palabras llenas de amor a su calvario, donde empieza la historia de Colorina.

“Tejas verdes” es un balneario convertido en centro de tortura, durante el horror de aquellos años. Un lugar donde intentarán, por los métodos más sucios, sacarle la información precisa, el paradero de su novio (un joven anarquista). En ese momento comienza el dolor, la angustia del personaje, al que intentan quitar esa sonrisa permanente, hacerla desaparecer. Un personaje que intentaba llenar el sendero de color, sin poder conseguirlo.

El presente y el pasado se alternan desdoblando personajes, que son prisioneras y torturadoras, en un bando y en otro. Conoceremos el  testimonio de su madre en la búsqueda de sus restos; a la enterradora, la doctora y a su delatora, víctima de tortura y chantaje para sacarle la información.

Una obra llena de dolor, una memoria de tiempos difíciles, de mentiras para ocultar la verdad, y del miedo que persigue en cada esquina.
Una versión de una canción de la cantautora chilena, Violeta Parra, le dan un toque musical que la hace mas amable al espectador; sirve como una pausa al sufrimiento.

Es una historia contada por mujeres, en un entorno masculino y mezquino. Es una historia necesaria, triste y bien contada, aunque duela. El giro final deja que el espectador respire con más tranquilidad, aleja por unos momentos los escalofrío del cuerpo.

Que ninguna historia se quede enterrada en ninguna cuneta sin nombre... Es necesario desenterrarlas.


Todas las interpretaciones están a la altura de la obra: la joven actriz Sara Sanz (Colorina) a la que auguro un gran futuro sobre las tablas; sin olvidar a tres actrices mas veteranas como María Segalerva, Isabel Torrevejano y María Felices. Ya quedan pocos viernes para poder disfrutarla en el Teatro Victoria. Muy recomendable.



Tamara López

3 comentarios:

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