Entrevista a Maite Aranda y José Ángel de Dios, editores de Dilatando Mentes




¡Hola!,  lo primero es daros la bienvenida a mi web y pediros que me contéis cómo es un día normal en vuestra vida.

Un día normal en nuestras vidas, además de lo que todo el mundo entiende, es un día repleto de libros, manuscritos, pantallas de ordenador, llamadas a librerías, y libretas con anotaciones. Siempre estamos dándole vueltas en nuestras cabezas a las próximas publicaciones, a cómo enfocar su concepción visual, a qué será lo siguiente que podemos hacer para avanzar un paso más y llegar a nuevos lectores… Como siempre decimos, estamos enfermos de literatura y no queremos curarnos.

Es la primera vez que entrevisto a un editor y me gustaría saber cómo se vive el tema editorial desde dentro. Muchos lectores piensan que es un trabajo fácil y muy bien remunerado, pero estoy segura de que no es oro todo lo que reluce... ¿Qué es lo más complicado de vuestro empleo?

Pues sentimos decepcionar a esas personas que piensan que es un trabajo fácil y muy bien remunerado. Al menos, en nuestro caso, no es así. Somos una editorial pequeña e independiente, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva, y pese a que no podemos quejarnos de la recepción que tienen nuestros libros y las palabras que recibimos por parte de nuestros lectores (siempre comentarios positivos que nos ayudan a seguir trabajando duro), para una editorial independiente es inviable vivir de la literatura, igual que sucede con la gran mayoría de editoriales de este país y con la gran mayoría de autores. La cantidad de gente de este país que lee es limitada (y según parece, cada día somos menos) y somos muchas las editoriales (lo cual, que haya tantas mentes inquietas es algo beneficioso, ojo) que ofrecemos decenas de títulos cada mes para el mismo reducido grupo de lectores. Sería vital, fundamental, no ya solo para la supervivencia y asentamiento de muchas de las reivindicables e interesantes editoriales más o menos pequeñas que hay en este país, sino por el bien de nuestra cultura como nación y nuestro legado cultural para el futuro, que el número de lectores aumentara, que nuevas personas, aquellos que algún día nos sucederán, se sientan atraídos por la magia de un libro, que sepamos contagiarles de nuestra adicción y que aprendan a ver los libros con los mismos ojos enamorados que nosotros, los que pertenecemos al mundo de la literatura, los vemos.

En cuanto a la dificultad, supongo que es relativo, claro, dependerá de las circunstancias de cada uno. En nuestro caso, requiere mucho esfuerzo, porque al trabajo diario de la editorial, hay que sumarle el trabajo alimenticio que paga las facturas, la vida con nuestras dos hijas, el día a día, vamos, y el rascarle horas a la noche trabajando hasta tarde en nuestros libros. Como te decíamos, el hecho de ser una microeditorial tiene la ventaja de que todo pasa por nuestras manos y tenemos el control sobre todos los elementos en el proceso de darle vida al libro y podemos trabajar más estrechamente con el autor, con las personas encargadas de las ilustraciones, creando un buen equipo de trabajo; por el contrario, el ser pequeños e independientes es un hándicap en el sentido de que somos solo dos personas las que nos encargamos de prácticamente todo: lecturas, correcciones, traducciones, maquetaciones, distribución, administración,… Menos escribir, ilustrar el libro e imprimirlo, todo lo demás es trabajo de este dúo que te habla. Pero a pesar de ello, a pesar de los quebraderos de cabeza, de la deuda que estamos contrayendo con Morfeo, de las horas robadas a la vida (paradójico tal vez teniendo en cuenta que los libros son nuestra vida), es una gozada cuando ves que tu libro gusta y así te lo hacen saber quienes han decidido invertir parte de su dinero en un libro que tú has publicado, tanto por la historia que en él se cuenta, como por el traje que para él hemos confeccionado.

Tal vez lo más complicado sea no poder darle salida a todos los manuscritos que recibimos y que sabemos que tienen un gran potencial entres sus páginas, pero no es posible dar salida a tantas obras como uno quisiera. Ojalá.
Y en el apartado de lo mejor querríamos destacar dos puntos, indispensables para que un libro acabe siendo algo de lo que sentirse orgulloso: por un lado, los autores e ilustradores con los que trabajamos, que son todos maravillosos y desde el primer momento se implican de tal manera que parece que la editorial sea suya; y por el otro, nuestros lectores, sin quienes no seríamos nada, y cuyas muestras de cariño son el motor que nos impulsa a seguir cada día.



En Dilatando Mentes tenéis títulos muy buenos, como “El que se esconde”, “Preventorio” o “En el lago”. Sé que vuestros escritores os van a matar y que, quizás, os cueste mucho elegir, pero mojaos. ¿Cuál de vuestros libros os gustaría ver adaptado en pantalla grande? ¿Qué actores elegiríais para interpretar a los protagonistas?

Uy, es imposible decantarse por uno. Es como si nos obligaran a elegir entre una de nuestras hijas. Imposible a todas luces. Todos nuestros libros son como pequeños hijos, todos tienen una parte de nosotros y los queremos a todos por igual.
Cuando leemos un libro, nuestra mente lo visualiza como si de una película se tratara, y claro que nos gustaría que todo el mundo los viera como nosotros. Nos imaginamos que “Babilonia” es adaptada por  Tarsem Singh, quien seguro que sabe transformar el barroquismo y la sugerencia de Calder en algo hermosamente visual; que “El que se esconde” la adapta al cine David Fincher, haciendo otra joya como “Zodiac”; que “Juguetes Rotos” cae en manos de  Barry Levinson, que todavía tenemos grabada a fuego en nuestra mente “El secreto de la pirámide”; que “La leyenda de Kell” es para Neil Marshall, que seguro que plasma toda su crudeza; que “Los que murieron te saludan” la dirige Sam Peckinpah, no hay director mejor para ella; con “Drake” hace lo propio Guillermo del Toro; “En el lago” sería para Lars von Trier; o con “Preventorio” Jaume Balagueró, que es un genio se mire por donde se mire… Por soñar…

Ángel, a partir de Septiembre, podremos oírte en el programa de radio “Con cuerpo de tinta”, dedicado a la literatura y al cómic. Dentro de estos géneros, ¿qué temas vas a tratar allí?

Pues voy a tratar de todo un poco, aunque mi preferencia por el fantástico va a quedar más que patente. Hablaré de obras que me gusten, lógicamente, tanto de obras que sean accesibles para todo el público, para que puedan acercarse a ellas y descubrir que hay un mundo maravilloso al otro lado de la cubierta de un libro o un cómic, como de obras que sean para los que buscan algo más que se salga de lo normal. Habrá entrevistas a distintos autores, sección de novedades destacadas tanto en literatura como en cómic de todas, haré reseñas de distintos libros y cómics, siempre tratando de que el programa sea homogéneo y los temas de un apartado estén relacionados con los del otro, así, por ponerte un ejemplo, cuando entreviste a Emilio Bueso, hablaré de libros y cómics de temática biopunk, que es uno de los géneros en los que se podría englobar su última y fabulosa obra, “Transcrepuscular”.

Como buenos editores, apuesto mi cabeza a que siempre habéis sido buenos lectores. ¿Qué tres libros han marcado vuestra vida y han influido, de alguna manera, en la elección de vuestra profesión?

Pues en mi caso (Maite), recuerdo que el libro que me enganchó a la lectura fue “Peter Pan”. Fue terminarlo y algo hizo clic en mi cabeza, algo me dijo que quería más de eso. Y así empezó todo. Luego, por decirte otros dos que me marcaron, señalaría a dos autoras que me fascinan, por un lado Angela Carter, con su barroquismo y su reinterpretación de los mitos clásicos, y por otro a Ursula K. Le Guin, su universo y su concepción de la feminidad.
Y en el mío (Ángel), fueron los relatos de Edgar Allan Poe; recuerdo quedar tan fascinado como horrorizado con lo que en ellos se relataba y, desde ese instante, quedé prendado del terror. Luego vendría Lovecraft, al que llegué a través del juego de rol de “La Llamada de Chutlhu”, cuyo universo de seres primigenios y más antiguos que el tiempo me subyugó de tal manera, que abracé el fantástico sin remisión (a lo que ayudaron programas como el mítico "Noche de Lobos"). También me marcó muchísimo "1984", de Orwell, uno de mis diez libros preferidos de todos los tiempos, que leí recién estrenada mi adolescencia y cuyo final me dejó en shock durante días (también, y debido a mi tierna edad, me dejó con la boca abierta la resolución del cuento "El modelo de Pickman" del citado Lovecraft). ¡Ah! Y voy a añadir otro, esta vez un cómic: La espada salvaje de Conan, en concreto el número 120, dibujado por Ernie Chan. 

¿Podéis contarme algún proyecto que tengáis a punto de sacar de la manga?

Pues algo podemos contarte, jajaja. Bien, en septiembre llegará “Un lugar mejor”, del norteamericano Michael Wehunt, un maravilloso y alabado compendio de cuentos de temática weird que, además, sirve como pieza inaugural de la Línea Rara Avis (una línea que dará cabida a obras de temática más inusual y menos complaciente con el lector, y cuya edición será limitada, numerada y con ilustraciones a color). Para nosotros, es uno de los mejores libros que hemos tenido ocasión de leer en años. Ahora falta ver si el resto de lectores opina igual que nosotros.
Luego vendrá “Al final del bosque”, una novela de terror y misterio de Tony Jiménez, uno de los mejores escritores de terror de nuestro país, sin duda; después llegará “No hay santos”, un noir adrenalítico que aúna maras, santería, elementos de terror, bandas callejeras y mucho tequila, del escritor afincado en Austin Gabino Iglesias; diciembre será para Luis Martínez Vallés y su “Basado en hechos reales”, un ensayo que inaugura dicha línea (Línea Paraíso Perdido) en el que analiza casos de crímenes, posesiones demoníacas, fantasmas, o superación personal reales, a través del prisma de las películas que las reinterpretaron. Y así acabaríamos el año.

Para finalizar, daros las gracias y haceros una última pregunta: ¿sois felices?

Complicada pregunta esta. La felicidad es algo que todos los seres humanos perseguimos de manera incansable. Bien es cierto que es imposible ser feliz el 100% de tu tiempo, pero podríamos decir que sí, que a rasgos generales, somos felices: tenemos a nuestro lado la persona con la que queremos hacernos viejos, tenemos dos hijas maravillosas con las que disfrutar de la vida, tenemos nuestros trabajos que nos permiten tanto vivir con placidez como  invertir en un sueño que es esta editorial. Nuestra única meta es esa, tratar de ser felices, vivir la vida todo lo posible paladeando cada instante y publicar cuantos más libros mejor, con la esperanza de que algunos de quienes los lean compartan nuestra visión de lo que es un libro, y con la ilusión de que otros descubran el verdadero significado de lo que es disfrutar con un libro y se lancen al mar de la literatura sin pensárselo.

Y, por descontado, gracias a ti. Ha sido un placer charlar contigo.


Tamara López

4 comentarios:

  1. Cuánto tiempo sin pasar por aquí! Veo que el blog te va genial, me alegro mucho. Yo acabo de reabrir el mío.
    Me ha encantado la entrevista. Muy interesante.
    Un besazo!

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  2. Hola
    Magnífica entrevista. Me quedo asombrada de la cantidad de editoriales que hay...
    Besos

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  3. Hola!!
    Me encanta ver gente joven, ambiciosa, dándolo todo en un mercado tan competitivo como ingrato, el editorial.
    Fabulosa entrevista!!

    Besos 💋💋💋

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  4. Hola! Muy buena entrevista, me ha gustado conocerlos.
    Besos!

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