Teatro: Nada se pierde ni puede perderse



DIRECCIÓN:
FERNANDO SOTO

AYTE. DIRECCIÓN:
ALEX STANCIU

REPARTO:
ANDREA MAE
ANDREA MARTOS
CARMEN ECHEVARRIA
CAROLINA SANTOS
DANIEL VALVERDE
ESTÍBALIZ RACIONERO
JAVIER ARRIERO
JORGE RAGE
JUAN SÁNCHEZ
NOELIA GENZONE

Sinopsis:

Nada se pierde ni puede perderse es una investigación sobre el amor como realidad que nos paraliza y nos hace avanzar, sobre la dificultad de las relaciones humanas, una búsqueda de respuestas, un grito desesperado, una vuelta al pasado y una paso hacia el futuro. Doce actores que cantan, bailan y viven en presente sus historias, piezas que se unen y se encuentran en un plano onírico.

Una escenografía muy sencilla, un espacio vacío, unos zapatos en primer término, una lucha por merecer llevarlos puestos, actores desnudos frente al público en un acto de amor.

Textos que algunos surgen de canciones y poemas, y otros, la mayoría, con autoría de los propios actores, que se vivencian en un no lugar y en un no tiempo.

Un grito y una apuesta por una nueva forma de relacionarse, una necesidad de llenar el mundo de eso que tanto falta últimamente en esta sociedad individualista, aislada y artificial; el amor y la humanidad.


Opinión personal:

Septiembre es el comienzo de algo… que todavía no supe ponerle nombre. Novedades en mi edificio, y cotilleos en las reuniones de amigos. Ruptura de parejas, antiguas amantes volviendo a escena, y la aparición del amor imposible. Hoy no es un día cualquiera, iré por primera vez a la sala Nave 73, y veré la obra “Nada se pierde ni puede perderse” dirigida por Fernando Soto.

Un enorme cartel negro con letras blancas preside el escenario, lleva el titulo de la obra escrito. Un micro y su pie a la izquierda, una silla negra a la derecha. Suena una melodía de fondo, “All You Need Is Love” de los Beatles. Todo está listo, que comience la función.

Diez actores en escena, una guitarra guiada por uno de ellos. Se escucha la voz de una señora contando las peripecias de aquella época para encontrar pareja. ¿Qué es el amor? “Un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, y trabajar juntos” como decía Erich Fromm, o es algo distinto. Diferentes experiencias contadas de una manera sincera, peculiar  y con un denominador común: el amor. Ausencia, desgarro, locura y silencio. Marcados por la voz, el cuerpo y el llanto. No existen tabúes.

Una propuesta experimental, valiente, horneada en la escuela de Juan Codina y sacada desde las entrañas de los actores. Con  grandes momentos llenos de fuerza, vida, y llevada a escena de una manera inteligente. Destacar el magnifico trabajo de todo el elenco, se dejan la piel y el alma. 

La podréis disfrutar todos los jueves en Nave 73. ¡No os perdáis esta gran propuesta!




Víctor Gómez Pino

3 comentarios:

  1. Hola! No la conocía pero parece entretenida. Gracias por la crítica.

    Un saludo!

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  2. No lo conocía, pero parece muy entretenido!

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