Teatro: El padre



Dirección y adaptación:
José Carlos Plaza
Intérpretes:
Héctor Alterio
Ana Labordeta
Luis Rallo
Miguel Hermoso
Zaira Montes
María González

Sinopsis:

"El padre" es calificada por el propio autor Florian Zeller de farsa trágica. Y ahí radica su grandeza y su dificultad. Trata un tema tan espinoso como la perdida de la realidad debida a la vejez. Nos coloca en la perspectiva de una mente confusa o, quizá, confundida por los intereses de los que le rodean, nunca lo sabremos.

Las situaciones ambiguas, muchas veces contradictorias, las réplicas mordaces, los personajes duplicados, cambiantes, y, por encima de todo, la duda de si lo que realmente sucede es lo que dice la familia o es lo que siente el padre, producen una de las obras más divertidas, apasionantes y profundas del teatro contemporáneo.
Muchas veces se acerca al drama, otras muchas a la comedia y la mayoría de las veces a un inquietante 'thriller' al estilo Hitchcock. Nunca decae y cuando creemos estar en una certeza, un revés inesperado, una imagen nueva nos desconcierta y nos vuelve a atrapar.


Opinión personal María Pizarro:

Ver actuar al gran maestro Héctor Alterio siempre es una gozada, pero si los compañeros del Teatro Olympia te facilitan poder disfrutar del espectáculo desde un palco vip, la experiencia es inmejorable.

Pues en esas me encontraba yo cuando la obra dio comienzo, sentada como toda una señora con el escenario a un palmo, y observando las reacciones de las distintas personas que llenaban el teatro.

“El padre” nos muestra a un adorable y envejecido Héctor Alterio en el papel de Andrés, que interactúa con su hija Ana, interpretada por Ana Labordeta. Lo que en un principio parecen las típicas conversaciones entre padre e hija, con muy acertados toques de humor, poco a poco se va tornando en una angustiosa situación que nos hace ponernos en la piel de una persona que padece Alzheimer.
Y es entonces cuando distintos personajes aparecen en escena, confundiendo por igual al protagonista y a los espectadores . El que decía ser su yerno, ya no es su yerno, su hija es su hija, pero a su vez tiene otro rosto. Hasta el propio decorado en cada fundido, cambia de colocación. Objetos, puertas e incluso los colores, se modifican, creando así una maraña de emociones que te sumergen en una espiral de desconcierto.

Podemos sentir la desesperación de ser conscientes de que algo no encaja en la historia, frase que constantemente repite el pobre Andrés. Y a su vez la frustración de una hija, que poco a poco ve como su padre se marchita y se pierde entre los recuerdos.

Obra dura y emocionante, que te dejará con un nudo en la garganta y la certeza de que la memoria de lo que fuimos, nos hace ser lo que somos. Sin ella, tristemente, no somos nada.



Tamara López

9 comentarios:

  1. Hola! Otra obra que si tengo oportunidad iré a verla porque me gusta mucho lo que cuentas sobre ella.
    Besos!

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  2. Hola! Tiene muy buena pinta, lástima que quede tan lejos.

    Un saludo!

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  3. Qué buena es esta obra. Tuve la oportunidad de verla en Sevilla. Me encantó el reparto y la puesta en escena. Grande Alterio!

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  4. Hola
    Pues sí, debe ser algo emocionante ver esta obra y a este señor. Es un grande.
    Besos.

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  5. Hola, que bonita obra, que bueno la hayas disfrutado.

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  6. Parece interesante pero tanta tristeza seguramente me abrumase.

    Besos =)

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  7. Una obra que me encantaría ver a pesar de lo duro que tiene que ser porque mucha gente está así. Besos!!

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