Teatro: Oleanna




Autor
David Mamet
Dirección
Luis Luque
Versión
Jose V. Martínez Luciano
Intérpretes
Fernando Guillém Cuervo
Natalia Sánchez

Sinopsis:

Carol es una estudiante universitaria que llega al despacho de su profesor a pedir que le suban la nota de una asignatura, a partir de esta sencilla premisa arranca una de las obras más turbadoras de David Mamet.
La función se estrenó coincidiendo con una causa que tenía lugar en los tribunales: la denuncia contra el juez Thomas, candidato al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, por acoso sexual a una profesora universitaria. Algunos sectores de la sociedad estadounidense acusaron al autor de oportunista, misógino y machista. Mamet se defendió alegando que él había comenzado a escribir Oleanna muchos meses antes del caso y que como autor dramático no tenía ninguna responsabilidad política: 'Soy un artista, escribo obras, no propaganda política. Si buscan soluciones fáciles, enciendan la televisión. Yo no tengo respuestas'.
Oleanna es una historia sobre la lucha de poder entre dos personas. Eso sí, una encarnizada lucha donde se mezcla el acoso sexual además de cuestionar el sistema académico vigente para sugerirnos que hay algo más de lo que parece a primera vista, queriendo revelar una verdad oculta. Mamet nos cuenta que estos dos personajes están equivocados y que al mismo tiempo llevan razón. Oleanna provoca desasosiego e incertidumbre en este mundo donde necesitamos identificar claramente quien es el malo y quien es el bueno y si no llegamos a descubrirlo realmente es porque todos somos esa estudiante y todos somos ese profesor. Todos hemos luchado alguna vez para que nuestra razón impere sobre la razón del otro y todo por no querer asumir sencillamente que lo que no se entiende nos asusta.


Opinión personal María Pizarro:

Hay veces en las que pienso que las personas invierten más el tiempo en fotografiar el momento, que en disfrutarlo. Claro ejemplo de ello sería este pasado sábado, cuando  de camino al Teatro Talia, me fue imposible no aminorar el paso y disfrutar de la preciosa Plaza de la Virgen, con su majestuosa y, al fin, reformada Catedral. Solo una mirada alrededor me hizo percatarme de lo que venia comentando al principio de este texto. Gente con sus móviles y típicos postureos, que estaban más atentos a sus instantáneas que del entorno en sí o de muchos de los cantautores que suelen poblar la plaza (algunos desafinando más de la cuenta que otros, todo sea dicho).

Una vez dentro del Teatro Talia, sentada en segunda fila, me disponía a ver Oleanna, obra de David Mamet que creó bastante polémica en su día, como se menciona en la sinopsis.
En el escenario dos únicos personajes, un profesor y una alumna, representados por Fernando Guillém Cuervo y Natalia Sánchez. Ante la denuncia de la alumna hacia su profesor por acoso sexual, ambos con sus distintas visiones de la verdad, intentarán defender sus posturas hasta el final. 

Cuando la interpretación se ejecuta de tal forma que realmente el espectador cree que solo él esta viendo la escena por una pequeña mirilla, se puede decir que los actores cumplen con mayúsculas su labor.
Oleanna te hace ser consciente de la fragilidad del lenguaje, y de sus muchas lecturas. De cómo puedes entender la postura tanto de uno de los personajes, como la del otro, creando un conflicto en tu interior, en el que no sabrías decir a ciencia cierta quien es el “malo” de la historia.

Lucha de intereses, de poder y sexo, se entremezclan con un sutil telón de fondo, que habla del valor de la educación en la aulas y de lo fácil que es corromperlo.

Solo me queda una última cosa que añadir, ya no solo sobre la obra, sino sobre el hecho en sí de asistir a una obra de teatro. Cuando el telón se cierra, los personajes dejan de serlo y vuelven a ser personas tras la interpretación, es entonces cuando reciben la ovación del público. 
Puedo entender que a algunos les haya gustado más que a otros, pero en el caso de Oleanna, estaba claro que todos los asistentes estaban encantados. Y es aquí donde llega mi pregunta: ¿tanto cuesta levantarse de los asientos y hacerle saber a los actores que hicieron bien su papel?.  Solo mi acompañante y yo nos levantamos, a pesar de escuchar a los de mi fila, a los de atrás y a varias personas más, decir que era una obra increíble. 
La mirada de agradecimiento de la gran actriz Natalia Sánchez y su comentario de “hemos llegado a dos”. O el comentario de Fernando Guillén Cuervo, “sentir el teatro”, mientras nos miraba, me hicieron compartir este último pensamiento con vosotros/as. Si la obra te gustó y tu impulso es levantarte y aplaudir, hazlo, no esperes a que otra persona dé el paso.
No hay nada mejor que el reconocimiento del público a tu trabajo, y esto lo digo por experiencia propia en mi otra faceta  que muchos/as ya conocéis de ilustradora.


Tamara López

11 comentarios:

  1. Uy me encantaría verla, seguro.
    Gracias por darla a conocer, besitossss

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  2. Hola preciosa!
    Pinta genial! No me importaría verla.

    ─ Fantasy Violet ─
    Besotes!

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  3. Interesante obra, coincido contigo en lo que comentas al comienzo, la gente a veces se centra más en los móviles que en disfrutar, personalmente cuando mejor lo estoy pensando siempre olvido el móvil jeje

    Besos =)

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  4. Totalmente de acuerdo . la gente prefiere fotos, redes sociales, que relajarse y disfrutar del momento!!! Besotes.

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  5. Hola, tiene buena pinta por lo que gracias por tu opinión.
    Un beso y nos leemos.

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  6. Pedazo de actorazos, seguro que es genial. Un besote :)

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  7. Fernando Guillén Cuervo me gusta mucho como actor. No sé si veré la obra porque mi economía no está para tirar cohetes.
    Besitos :D

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  8. Hola! Pues la verdad es que pinta muy bien y el reparto es de lujo. Gracias por traerla!

    Un saludo!

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