Teatro: El montaplatos


El MONTAPLATOS
    -de Harold Pinter-

“Esto nunca ocurrió. Nunca ocurrió nada. No ocurrió ni siquiera mientras estaba ocurriendo.” 
   HP


Autor: Harold Pinter, Dirección y traducción: Eduardo Fuentes, Actores: Manuel Fernández Nieves y Nacho Marraco, Iluminación: Jota Fernández, Escenografía:Alejandro Fernández Navarro y Manuel Fdez Nieves, Fotografía: Carlos Bandrés y Nohelia Velo. Producción: Aurora Navarro, Ayudante de dirección: Emma Alario. Prensa y promoción: Marine Kinoo. Diseño cartel: Jota Fdez, Aurora Navarro y Emma Alario.

Sinopsis:

Una obra nihilista y filosófica, sobre el sinsentido y el absurdo de la vida... Un “Esperando a Godott” en el que, en veces de dos clowns mendigos y un árbol, hay dos sicarios y un montaplatos.


Opinión personal de El señor Darth:


Salgo de la boca del metro  y vislumbro el encanto  del  costumbrismo madrileño. Hoy no he acudido a la Gran Vía, hoy mis ojos no son dañados ante las luces de neón de la ciudad, hoy tampoco camino por las calles de La latina, Lavapies o por el barrio de las artes y las letras. Hoy me encuentro  en el paseo de Extremadura,  donde a unos pocos metros casi puedo oler el río  Manzanares, acudiendo  presto y con ilusión a un lugar mágico y maravilloso, que rebosa  amor y arte por un género, el teatro, que siempre vivirá y se renovará en lugares tan auténticos como esta sala llamada ¨El Montacargas¨.

El lugar es una antigua fábrica (de caramelos, creo) renovada, donde nada más entrar nos topamos con una performance surrealista y extraña, que seguramente fuera muy del gusto del autor de esta obra, si aún siguiera con nosotros. En la sala de espera, aprecio varias mesas adornadas con fruta, libros y  frases con contenido ¨metafísico¨ y dos mujeres con un comportamiento extraño y atípico, que parecen salir  de un film de David Lynch. Una de ellas viste un vestido azul transparente antediluviano y  nos invita a leer un libro o a comer  fruta pelada, algo de agradecer, por cierto. Queridos lectores, este ha sido mi inicio en esta gran aventura teatral.



¨El montaplatos¨ es una obra excéntrica y disparatada, escrita por Harold Pinter, premio Nobel de literatura en el año 2005  y, en mi opinión, uno de los mejores dramaturgos que nos ha dado la Gran Bretaña en la época contemporánea.

El peso de la representación cae en manos de sus dos únicos protagonistas, Ben y Gus, dos asesinos que bien podrían pertenecer al Gobierno o trabajar para alguna organización criminal tipo Spectre o para el propio James Moriarti.
Los dos personajes cabalgarán a lo largo de esta función en un camino lleno de  falsa camaradería y diálogos absurdos, que incomodarán al espectador de una forma magistral, hasta el punto en el que nos encontremos en una delirante situación de frustración y misterio. Personalmente, me hipnotizan estas historias en las que en un principio piensas que vas visualizar una obra con un marcado cariz cómico, pero que según se desarrolla el argumento, el halo de turbiedad aflora, desconcertándote y apoderándose totalmente del contexto. Lo excéntrico alcanzará su cenit cuando aparece en escena el tercer personaje de esta comedia, un montacargas que, en ocasiones, nos hará sentir que  hasta tiene vida propia y que se encargará de arruinar por completo la psique de estos dos pistoleros.



Los dos personajes están muy bien interpretados por Manuel y Nacho. En este punto me gustaría ensalzar su trabajo, que en mi opinión es encomiable, ya que  ellos dos solos cargan con todo el peso del espectáculo y consiguen que estemos atentos a unos diálogos a veces inconexos, que podrían llevarnos al despiste o la desidia, si no fuera, gracias a su aplomo y dotes interpretativas, a que logran engancharnos durante toda la narración.

La obra dura una hora aproximadamente, y creedme, pienso que los que se aventuren a visualizarla, van a disfrutar de una experiencia divertida y desconcertante. El montaplatos no es un trabajo grandilocuente, solo presenciaréis una oscura habitación, sacada de una película británica perteneciente al movimiento del Free Cinema. En ella  no vais a deleitaros con muchos fuegos artificiales, grandes escenarios, o un fuerte abanico de personajes, pero si que saborearéis los frutos de una compañía que vive el teatro con pasión y autenticidad. Os aplaudo de corazón por la valentía de adaptar esta obra.

Hoy me declaro un absoluto fan incondicional de este pequeño reducto, independiente y alternativo a las grandes producciones teatrales que afloran en la capital.

Como anotación final, os informo que a pocos metros del lugar se encuentra una cafetería donde puedes disfrutar de una buena ración de chocolate con churros, algo tan castizo y auténtico que pienso realizar en mi vuelta a este lugar disfrutando de una buena lectura, como quizás pueda ser ¨Los enanos¨ de Harold Pinter.


Atentamente,

El Señor Darth


Tamara López

2 comentarios:

  1. pues si que parece una experiencia divertida, no la conocia

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  2. Hola! No la conocía peor tiene muy buena pinta. Gracias por la crítica.

    Un saludo!

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