Entrevista a Arantza Portabales, una auténtica batidora de magia y realidad



Leer ¨Deje su mensaje después de la señal¨ de Arantza Portabales, tuvo la capacidad de  hacerme sentir mujer a lo largo de toda lectura, algo que para mí fue toda una experiencia iniciática en el ámbito empático e intelectual. 

Esta maravillosa novela coral es quizás una de las publicaciones actuales que mejor describe la visión femenina, desde la amplitud de varias generaciones, clases o niveles académicos. A través de mensajes efectuados a un contestador, el lector irá descubriendo la historia de sus cuatro protagonistas, con una fuerza y ansia de libertad, que engancharán al lector de principio a fin. En ellos, el espectador conocerá a Marina; una mujer especializada en divorcios que acaba de separarse de su marido y que, después de este suceso, llegará a la conclusión de que muchas verdades en las que cree no son ciertas; Sara, una joven adinerada, totalmente desequilibrada por las presiones sociales y la superficialidad a las que está sometida; Carmela, una mujer enferma de cáncer terminal, que necesitará despedirse de su hijo y afrontar en paz su destino fatal, y Viviana, una prostituta que vive en Madrid y que hace creer a su familia que trabaja en un Ikea, pero que esconde un drama mucho mayor, causante de su elección como forma de vida.  

La novela, que originalmente fue publicada en gallego, ha sido traducida recientemente al castellano a través de la editorial Lumen y, además, en un futuro muy próximo, se va a  traducir a varios idiomas internacionales, lo que quiere decir que estamos ante una novela cuyo alcance no tiene límites.

He tenido el placer de entrevistar y charlar con su autora, y os reconozco que ha sido una gran experiencia. Arantza es toda una meiga que ha conseguido hechizarme gracias a sus sabias palabras, su vitalidad y su visión sobre la vida. 


Antes de nada, darte la bienvenida a Chica Sombra. Cuéntame, ¿cómo es un día normal en tu vida?

Mamá- Funcionaria- Esposa- Escritora- ( Arantza me describe mas dilatadamente este contexto, pero creo que esta cadena de palabras lo describe a la perfección, todo un ejemplo de superación y de mujer del siglo XXI).

Hablemos de sus cuatro protagonistas, personalmente me han impactado y he disfrutado con ellas muchísimo ¿Te has inspirado en testimonios o personajes reales? 

Siempre surgen de una historia real, pero en esta novela lo primero que surge no es contar la historia en sí, sino a través de la voz y de ese contestador que da vida a la obra. Es entonces cuando me doy cuenta de que tengo una voz muy libre y que esta habla sobre mujeres fuertes, capaces de confesarse a una máquina, algo muy fácil para ellas, porque este aparato inerte no las juzga. Esta situación la hace libres, porque todas están en la misma situación, necesitan hablar, porque están solas. Es entonces cuando empiezo a construir las historias, las dibujo, las perfilo y llego a la conclusión de que van a ser cuatro mujeres las protagonistas y no llego a esta conclusión para subirme al carro de nada, porque esta novela está escrita hace dos años. 

Simplemente, decido hablar por boca de mujeres, porque a la vista está que yo lo soy y  me resulta más fácil empatizar con ellas aunque podría hacer una novela mas testosterónica. 

El personaje que más me costó fue Carmela, intento hacer personajes de distintas generaciones, con distinto niveles de estudios y situarlas al borde, en situaciones que algunos críticos  han catalogado como  ¨almodovarianas¨. Yo no sé si es así, pero puedo aseguraros que realmente son muy reales y si me preguntas si me he inspirado en personajes de verdad, pues te diría que sí,  porque al final yo conozco gente a la que han violado, tengo amigas que han muerto, compañeras que se han divorciado y otras que no quieren ser madres y que han sido juzgadas por ello. Podría contar historias rocanbolescas, pero elijo estas personas y situaciones no extraordinarias, porque esto es lo normal y lo que sucede en la vida.

Si pudiera encasillarte en algún género optaría por el realismo extremo. ¿Sientes que es así, o te identificas con algún otro? 

No especialmente, todo el mundo me pregunta acerca de ello pero yo voy un poco a lo loco, simplemente soy una escritora que se recrea en lo breve y lo conciso, sobre todo en lo cotidiano. Quizás sí que hay mucho de Carver en mi obra, posiblemente mi realismo es sucio y gallego. 

Tu novela ha sido publicada originalmente en gallego.  Háblame un poco de ese tema, ¿en qué situación se encuentra la posibilidad de publicar y traducir en este idioma?

No me gusta dar explicaciones sobre ese tema. A mí se me cuestiona mucho desde las dos posiciones, en ocasiones me preguntan por qué escribo en gallego y en otras lo contrario, yo adoro mi bilingüismo, creo es un privilegio serlo. Me pasaba igual con el euskera, yo nací en el país vasco y tenía cierta soltura con este idioma, eso es algo que he perdido porque retorné muy joven, mis padres eran gallegos y casi no hablaban castellano.

Yo realmente no aprendí gallego hasta que retorné a mi hogar. Soy una enamorada de la lengua y reconozco que me costó dar el salto a publicar en este idioma, quizás por pudor, por mi condición de haber nacido fuera, me parecía mas solvente escribir en castellano aunque a la tercera línea acababa haciéndolo en gallego, porque es la lengua que suelo utilizar habitualmente. 

Dicho esto, ¿cómo está el panorama editorial en Galicia? 

Yo, personalmente, me considero una outsider, porque nunca pretendí publicar, todo me ha venido como un premio. Mi primer libro fue tras conocer un editor en una presentación de un libro de microrrelatos. Me pidió que le mandara veinte microrrelatos y, a continuación, me presenta un contrato editorial. Mi segunda novela fue tras ganar un importante premio literario donde, evidentemente, me llegó la editorial más importante de Galicia. La tercera ya la tenía escrita y entonces me pregunta el editor de Galaxia si tengo algo escrito y le digo que sí y lo mandamos a Alfaguara. 

Soy lo suficientemente inteligente para comprobar que lo que me ha pasado no es normal, personalmente creo que, al existir menos escritores, es más fácil llegar a publicar. También recomiendo presentarte a certámenes literarios, es donde quizás puedas conseguir más visibilidad. 

Al final, yo era una persona que hacia lasaña con la Thermomix y ahora estoy aquí, en las oficinas de Penguim Random House. Quiero decir, que hay mucha gente que seguro que escribe igual o mejor que yo, pero también hay que estar en el momento y en el sitio adecuado. 

¿Cómo fue el proceso de traducción de castellano? 

Lo disfruté mucho, fue sencillo y relativamente rápido, tuve que efectuar una cierta reescritura ya que, aunque no eran microrrelatos, al final todo está construido a través de ciento veinte llamadas, y tuve que cambiarlo, para que estuviera todo lo mejor adaptado posible.

Tengo que afirmarte que con el microrrelato me manejo mejor en castellano. Ya sabes que debes escribir en el idioma con el que sueñas e insultas, yo sueño e insulto en castellano y mi espectro léxico es más amplio en este idioma. El microrrelato me exige una mayor labor quirúrgica, quizás estoy mas cómoda en castellano, pero en cuanto a la novela me siento muy libre al escribir en gallego, creo que tenemos una idiosincrasia propia los gallegos, que también se extiende a través del lenguaje. 

Ya que hemos tratado sobre del tema de los microrrelatos, para mí, muchos de los mejores escritores se curten en este género. Me gustaría que nos hablaras de  ¨ Una nube de historias¨, ya que fue en este blog donde iniciaste tu camino en el universo literario.

¨Nube de historias¨ no era un blog en que el yo escribiera, yo reseñaba premios o participaciones y así sigue siendo. Participaba en relatos en cadena y este tipo de formatos. Comencé a escribir a los cuarenta y este medio era mas fácil de asumir para la gente que no tiene tiempo. Comencé a engancharme a los concursos y entonces empece a ganar y ser finalista en algunos. 

Como persona aplicada que soy, intento leer todo lo que se publica en en este formato, soy una apasionada de este género. Tengo mis favoritos, como Ana María Shua, fuera de España. De por aquí quiero destacar a tres: Mar Horno, Miguel Ángel Flores y Pedro Sánchez Negreira. De los emergentes me quedo con Asier Susaeta, es un chico que va a dar de qué hablar. 

¿Se puede vivir siendo escritora? 

Yo aprovecho muy bien los tiempos, tengo tan poco para escribir, que lo exprimo muchísimo. Esto le quita  tiempo a mi familia, a leer, ver películas o series. Hay que elegir lo que uno quiere, me da el punto de libertad de Virginia Wolf, ya que tengo mi cuarto propio que es mi sueldo, mi trabajo de las mañanas, algunas veces son tardes.  Al final, yo vivo de lo que quiero, soy funcionaria y ha sido muy vocacional, con doce años sabía lo que que quería estudiar y lo que quería opositar, aunque reconozco que escribir me gusta muchísimo más que mi trabajo, pero no necesito elegir y, si algún día lo hago, es porque la escritura me lleve a planteármelo. 

¿Cómo lleva tu familia esta situación? Me imagino que habrás adquirido cierta popularidad en tu tierra.

No especialmente, te voy a poner un ejemplo: Si tú te encontraras a Dolores Redondo comprando cien gramos de Chopped en el súper, no vas a saber que es ella. 

Los escritores no son famosos, salvo que quieran serlo o que decidan participar en Supervivientes. La fama no importa, yo siempre he dicho que no quiero ni fama, ni dinero, quiero que la gente me lea. Solo deseo el  dinero suficiente que me permita poder escribir, lo importante para mí es que la gente me lea. Como no voy a ser Ken Follet, no creo que eso sea es lo más importante.

Mis niñas no son nada conscientes, porque para ellas soy su madre y, además, se avergüenzan en relación a este tema. Con ellas soy muy pesada cuando hablo de mis entrevistas o publicaciones y también es verdad que las asusta.

Tengo un total apoyo y compresión de mi pareja, porque al final la literatura me hace muy feliz y, cuando quieres a una persona, eso te lo hace también a ti.

¿Cuánto tardaste en escribir y corregir el libro?

Lo comencé en Enero del 2016 y lo acabé en Julio.  Posteriormente lo estuve corrigiendo hasta Agosto. Reconozco que luego lo leí después de su publicación durante tres meses más. 

En cuanto al desarrollo de la novela, no me gusta meterme en camisa de once varas, por ejemplo, existen varios críticos que me indican que no se está tratando el tema de la prostitución en profundidad. Primero, no es un libro sobre la prostitución, es un libro en el que habla una prostituta. Evidentemente, hay dos cosas amables en su trabajo, tiene una buena relación con el dueño y la ejerce libremente, pero también hay historias muy crudas, no he necesitado regodearme en la miseria

Yo, a título personal, agradezco que no hayas sido sensacionalista...

Es fácil caer en ello porque, por ejemplo, la historia de Viviana es la historia de un abuso. El capítulo donde habla de este contexto se llama Silencio, esto lo escribí hace dos años, pero es similar al suceso de la manada. Su situación hace a Viviana sentir que para lo único que sirve es para follar, por eso se mete a puta. Quería hacer una novela para explicar cómo el silencio  acaba condicionando tu vida. 

En relación a la historia de Carmela, a veces cuesta hablar sobre el tema del cáncer. ¿Piensas que es así?

Cuesta, mi mejor amiga se murió de cáncer, de ahí salió mi historia. No sabemos enfrentarnos a la muerte, por eso Carmela nos enseña a todos algo que tenemos que aprender: saber morir con dignidad. Y eso fue lo que aprendí de mi amiga. Es muy difícil mirar a los ojos a una persona que se está muriendo y que lo sabe. Son personajes duros pero reales. 

La novela está llena de paradojas, tenemos a una abogada matrimonial que hace justo lo contrario, y que se da cuenta de que todo es mentira. A veces nos aprendemos un discurso y descubrimos que no es verdad. 

Sara es el personaje más odiado pero es el que en verdad más se salva a través del contestador.

En cuanto al tema del contestador, utilizas un lenguaje muy actual con un tema muy anacrónico.

Una vez que te crees que esto es posible, al igual que lo hombres de Bradbury subieron a Marte y descubrieron que sus pasiones letales son igual que las nuestras. Pero, una vez estableces ese pacto con ese lector, acabas por aceptar este mensaje, el cual, a través del contestador, considero que  es más real que a través de las redes sociales. Al final estamos en una era de la comunicación en la que hablamos durante veinte minutos sin decirnos nada.

Para terminar, darte mil veces las gracias y hacerte una última pregunta: ¿eres feliz? 

Yo siempre digo que la felicidad son pequeños instantes que hay que atesorar, entonces puedo cerrar los ojos y recordar un día en la playa mientras mi hijos corren por la arena, o de repente los cierro de nuevo y me veo en Roma, de la mano de mi marido, viendo el sol caer en frente del Coliseo.  Si consigues treinta o trescientas recuerdos como ese, serás feliz, aunque hay otros con los que no lo soy y, si no los tuviera, no apreciaría todos esos buenos momentos. Me considero una persona muy afortunada, aunque nadie me ha regalado nada. 


Tamara López

3 comentarios:

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