Conociendo a Philip K. Dick




Creo que la paranoia, en algunos aspectos, es la evolución en los tiempos modernos de un antiguo y arcaico sentido que los animales de presa todavía poseen; un sentido que les advierte de que están siendo observados.... Estoy diciendo que la paranoia es un sentido atávico. Es un sentido persistente, que tuvimos hace mucho tiempo, cuando eramos, o nuestros antepasados eran, muy vulnerables a los depredadores, y este sentido les advierte que estaban siendo observados. Y eran observados por algo que, probablemente iba a atacarles....
Mis personajes poseen a menudo ese sentido. 
Pero lo que en realidad he hecho ha sido trasformar su sociedad en atávica. Aunque situada en el futuro, viven en muchos sentidos.... Sus vidas poseen algo de retrógrado. Viven como nuestros antepasados. Es decir, tanto las maquinarias como los escenarios sin futuristas, pero las sociedades vienen del pasado. 

Philip K. Dick en una entrevista ( 1974)


Escribir sobre Philip K. Dick es para mí todo un desafío apasionante, ya que posiblemente es mi escritor favorito o, al menos, el que despertó mi herético interés hacia la literatura. Durante muchos años consumí una cantidad ingente de sus obras, ya fueran novelas como relatos. Además, me obsesioné hasta tal punto con este personaje, que llegaba  a devorar y estudiar todos los fragmentos de su vida o cualquier entrevista que fuera encontrando. 

Mi primer punto de contacto con este escritor estadounidense fue, por supuesto, cuando me interesé, con tan solo trece años, en el relato con el que se adaptó el maravilloso y poético film de Ridley Scott, titulado como Blade Runner. Me refiero, sin lugar a dudas, a ese título tan brillante y que ha calado a la perfección dentro de la cultura pop, como es Sueñan los androides con ovejas eléctricas, una obra  que, aunque os pueda sorprender, no se encuentra dentro de mis favoritas en relación a toda su bibliografía, aunque lógicamente estoy seguro que, al igual que en mi caso,  muchos de los aficionados tanto de este autor como de la ciencia ficción en general, dieron sus primeros pasos a consecuencia de descubrir este magnífico trabajo. 



Philip K Dick es un escritor que consigue atraparte totalmente, y cada una de sus obras consigue  que te plantees muchas cuestiones trascendentales. Lo que más me ha interesado de toda su carrera es su planteamiento constante en relación a nuestra percepción de la realidad, donde muchos de sus personajes son simples marionetas manipuladas por medios de poder con la capacidad o tecnología de alterar nuestra realidad o estado de consciencia o, en su defecto, ante demiurgos que en ocasiones pueden ser dioses o demonios sobre nosotros, llevándonos a ideas tan poderosas y desgarradoras como la de plantearnos si somos solamente el fruto de un sueño o pensamiento de una inteligencia más elevada.

Su estilo literario, en ocasiones, puede ser complejo o por qué no decirlo, no tan elegante o tan bien escrito como el de otros escritores como pueden ser  Robert A Heinlein (creador de La luna es una cruel amante, Starship Troopers o Puerta al verano), autor que devorar un libro suyo resulta todo un placer ante la facilidad con la que nos trasmite sus historias o conceptos. Pero claro, las cuestiones que nos plantea este escritor, en mi opinión son capaces de trasgredir nuestro inconsciente o cosmovisión.

Su carrera literaria es muy amplia, a pesar de que falleció con la temprana edad de 52 años, algo triste y lamentable, ya que justo en el año de su fallecimiento, 1982, se estrenaría Blade Runner, la película que catapultó a la fama a un autor que durante mucho tiempo coexistió junto al umbral de la pobreza. 

Los expertos en relación a la obra completa del autor, la suelen englobar en tres apartados:

  • La etapa política o contra cultural, que abarcaría la década de los cincuenta. Lotería Solar puede ser un ejemplo, u otra gran cantidad de cuentos muy interesantes
  • La etapa metafísica, que principalmente serían los años sesenta, que es donde quizás  nos encontremos ante sus mejores trabajos como El hombre en el castillo, Ubik o Los tres estigmas de Palmer Eldricth. 
  • La etapa mesiánica. Para mí la más delirante, aunque no quita que sea igual de interesante, donde podemos encontrarnos ante trabajos como SIVAINVI o el Exégesis, aunque también de este periodo es Una mirada a la oscuridad. Me refiero a la época comprendida durante la década de los setenta.  




Describiros toda su obra en un solo artículo sería una auténtica distopía  para mi persona, un concepto con el que Dick trabajó mucho, por cierto, por lo que tomaremos esta reseña como primer punto de partida para lo que me gustaría que fuera en su día un ensayo u obra más completo.
El motivo de este escrito es intentar engancharos a este escritor, pero de una forma paulatina, además de mostraros varios relatos u otras obras menos conocidas pero que, sin ninguna duda, os volarán la cabeza y os revelerán cuestiones que serán capaces de que veáis el mundo que os rodea de una forma mas escéptica y especulativa. 

En términos generales, sus cuentos son todos muy recomendables y ahora tenemos la suerte de que se están recopilando y publicando a través de varias editoriales, como por ejemplo la de Minotauro, que en mi opinión es muy correcta,  principalmente por el contexto cronológico, en el que se están recopilando sus textos.

Si me preguntaseis sobre cuál es mi novela preferida, me quedaría con una amplia selección de sus relatos o cuentos, donde quizás para este caso debería escribiros otro artículo, centrándome especialmente en este apartado, aunque sí podría nombraros algunos, como La segunda variedad (que vamos a reseñar en esta ocasión), La fe de nuestros padres o La máquina preservadora, para que tengáis un buen aperitivo literario. 

Respecto a sus novelas, me quedo especialmente con Ubik, obra que suelo leer una vez al año, ya que nunca dejará de fascinarme por la gran cantidad de conceptos que utiliza, como la posibilidad de la existencia de  mundos alternativos, la capacidad de alterar la realidad,  la posibilidad de la existencia de la vida después de la muerte o la capacidad de la precognición, entre otros. Los tres estigmas de Palmer Eldricht es otra de mis novelas más señaladas,  ya que trata temas muy interesantes, como el estado alterado de conciencia o la posibilidad de estar bajo los designios de un demiurgo que puede manipular o crear nuestro universo o realidad a su voluntad. El hombre en el castillo podría ser mi favorita, ya que fue la primera ucronía que leí en mi vida, que además vuelve a jugar  de nuevo ante la existencia de diferentes universos o realidades paralelas  y que fue causante de que tuviera arduos debates literarios en muchos bares junto a mis amigos, durante aquellas fascinantes noches madrileñas de desenfreno y locura. 

Pero existen muchas otras obras interesantes como pueden ser La penúltima verdad, que tiene una historia increíble y aterradora, muy del gusto de los aficionados sobre los planteamientos conspiratorios.

Como punto y final a este apartado de recomendaciones, me quedo también con Dr. Bloodmoney o cómo nos las apañamos después de la bomba, una novela ambientada en un futuro post apocalíptico realmente delirante, que consiguió en su día que me pasara horas muertas reflexionando ante las posibilidad de que un mundo así fuera posible. Esta historia trata sobre un minusválido sin extremidades, que se mueve con un carro eléctrico y que vagará en una sociedad post-nuclear junto a mutantes con poderosas habilidades como la telequinesia, unos elementos absolutamente deliciosos. 

Si toda esta premisa es ya lo suficientemente atractiva, no debemos olvidar la fascinante y estrafalaria vida de este hombre, que sufrió una gran cantidad de incidentes que podrían ser una suma de elementos ligados a delirios mentales, sucesos paranormales o sobrenaturales y también la consecuencia de la ingesta de una buena cantidad de drogas, principalmente psi-coactivas. 

En cuanto a estos temas, siempre me han parecido un tanto delicados y que se han tomado muy a la ligera. Yo, personalmente, me aventuraría a reflejar que podrían ser la suma de muchas variables en una ecuación con tintes científicos a la par que divinos.

Como resumen, os indicaré que Philip K. Dick  tuvo una vida caótica en la que siempre tuvo una fuerte obsesión por el misticismo y por planteamientos un tanto esotéricos. 
Este autor vivió atormentado por la muerte de su hermana, que fue un suceso aterrador, ya que falleció debido a un accidente en el que su madre la quemó al intentar calentar la cama con una botella de agua caliente. Dick siempre manifestó que todavía tenia una fuerte conexión hacia su hermana y que ella, prácticamente, conformaba su lado femenino.

Además debo resaltar que sufrió muchísimas visiones, en la que según él, llego a contactar con una extraña divinidad o ser extraterrestre. En otra de ellas llegó a ver en el cielo un ojo gigante que le observaba. Sea verdad o no, sin duda es una visión aterradora. También tuvo una extraña conexión con el cristianismo más primitivo o, mejor dicho, con el pensamiento Gnóstico, algo que no me extraña, ya que estos primeros cristianos teorizaban con una alteración de la realidad, manipulada por un ser denominado como el demiurgo, concepto que el utilizó mucho en su carrera. Respecto a este caso, su obsesión floreció cuando después de tener una visita con el dentista, observó a una mujer con un colgante que era la figura de un pez, situación que llevo a nuestro personaje a preguntarle por el significado de ese objeto, respondiéndose esta que era un antiguo símbolo cristiano, conocido como Itchys. Esta obsesión adquirió puntos cercanos a la demencia, ya que el autor llegó a manifestar que había tenido vidas pasadas, una como un legionario romano y otra como un miembro de esta secta. 

Todo este tipo de pensamientos extraños le ayudaron a conformar su obra, donde  al fin y al cabo, sus cuestiones filosóficas y metafísicas eran constantes, llevándome a la reflexión de que, fuera un demente o no, sus planteamientos son extraordinarios. 

En el plano paranormal, me quedo con un suceso en el que, supuestamente, fue advertido por una de estas divinidades con las que interactuaba sobre el peligro que corría su hijo y que debía llevarle al médico con urgencia, ya este sufría una hernia inguinal. Dick convenció a su mujer de que esto era verdad, con la consecuencia de trasladar a su progenitor a urgencias y de salvarle la vida, puesto que lo que afirmaba era realmente cierto. 

En términos generales, la vida de Philip K. Dick estuvo llena de sueños recurrentes, contactos con entidades, como la que el denominó como VALIS o SIVAINI (Sistema de Vasta Inteligencia), posiblemente una fuerte esquizofrenia que el mismo afirmaba poseer, pero también de una extraordinaria inteligencia y una sensibilidad totalmente excepcional, la que seguramente hubiera quedado para la historia si este hubiese nacido en la antigua Grecia, donde sin duda hubiera sido uno de los pensadores más importantes de su época. 

Esto, por supuesto, son solamente afirmaciones personales e introspectivas, pero lo que si queda constante es que fue respetado por muchos de los escritores de  ciencia ficción más respetados, como pueden ser  Stanislav Lew o Robert A Heinlein. 


LA SEGUNDA VARIEDAD

En esta ocasión me gustaría comenzar con este relato por dos motivos.   

El primero es porque es una historia muy bien escrita y escalofriante, y el segundo es debido a que tuvo una adaptación cinematográfica más que interesante, yo diría que de esas películas que deberíamos calificar como serie B, pero que esta etiqueta no quita que podamos denominarla como un film de culto. 

El argumento de este cuento está  muy presente y constante  dentro de toda la obra de Philip K. Dick. La posibilidad de  sufrir otra nueva Guerra Mundial era algo que realmente le aterraba, situación muy lógica si pensamos en el contexto histórico en el que le tocó vivir, ya que sus treinta años más creativos los convivió junto a una Guerra Fría que amenazaba con un terrible y apocalíptico desastre nuclear.

En La segunda variedad este desastre ha estallado. La Tierra ha quedado totalmente destruida debido al enfrentamiento de estos bloques, donde la lucha continúa en parajes totalmente desoladores. Europa ha quedado calcinada junto a gran parte de los Estados Unidos y Rusia o, mejor dicho, casi toda la esfera terrestre. En este futuro tan desolador, los americanos han huido a la Luna, donde viven afincados bajo tierra, la única opción que les ha quedado debido al potencial militar soviético. 
Pero el curso de la guerra está cambiando: la facción occidental ha inventado un arma definitiva que ha conseguido poner la balanza de la victoria a su favor. 

Esta nueva arma son unas esferas, que me recuerdan a las que aparecen en el film Phantasma, del gran Don Coscarelli, en las que si no estás equipado con un identificador propio del ejercito de la ONU, eres prácticamente triturado ante sus fauces o, mejor dicho, cuchillas.  

La historia se desarrolla cuando un soldado soviético se adentra en las filas de la ONU, dejando un mensaje para pactar el fin del conflicto. El elegido para realizar esta operación de paz es Hendricks, quien tendrá que caminar a través de un territorio devastado y lleno de esta esferas, que ya empiezan a ser un tanto amenazantes hasta para su propia facción. 

La situación de la historia tendrá un fuerte revés cuando su protagonista se encuentre con David, un niño un tanto extraño que va acompañado junto a un oso de peluche de felpa, que Hendrix piensa que es fruto de este tiempo tan desolador, donde seguramente sufrirá de mutaciones radiactivas y en el que tendrá que alimentarse de ratas o alimañas. Pero la tensión se elevará cuando estos dos personajes lleguen a territorio soviético, situación en la que el niño será exterminado, fruto de los disparos de los soldados del este.

Hendricks es apresado por los únicos tres supervivientes del búnker soviético, ya que han sido atacados por estos robots, quienes se han infiltrado en la base y que, además, han  revelado  una noticia impactante. Al igual que con el Skynet de Terminator, las entidades cibernéticas se están fabricando a sí mismas y, por extensión, están acabando con toda la humanidad, independientemente del bando al que pertenezcan. 

Lo realmente impactante es que el niño David es una de esas nuevas variedades o modelos de soldados cibernéticos, que tiene la capacidad de infiltrarse y destruir toda la vida humana con la que se encuentre. En la etiqueta de fabricación, descubren que existen diferentes de estas variedades, siendo la segunda totalmente desconocida, situación  que alimentará la desconfianza entre los supervivientes.

A partir de este momento, el relato adquiere una tensión magnífica e insoportable, muy al estilo del film de La cosa de Carpenter, donde habrá una terrible lucha por la supervivencia entre ellos y  por la humanidad, ya que, si se llegaran a infiltrar en la Luna, podríamos hablar de una extinción total de la raza humana.

Este relato es brillante y uno de mis favoritos del autor, los elementos que utilizan me parecen geniales, y el juego que realiza con nuestra visión de lo que es real o no, es fabuloso y está muy bien llevado. 

Preparaos para enfrentaros ante una historia distópica  muy cercana al terror. 



SCREAMERS: ASESINOS CIBERNÉTICOS

En 1995 se llevaría a cabo una interesante adaptación de este fabuloso relato, titulado como Asesinos cibernéticos.

El film está dirigido por Christian Duguay, un director que ha trabajado mucho para la televisión con muchas luces y sombras. De su filmografía resaltaría que hizo las secuelas de Scanners ( el gran film que dirigió Cronemberg), y trabajos interesantes como Hitler, el reinado del mal, muy bien interpretado por mi amado Robert Carlyle quien interpretaría al dictador alemán,  además de realizar otras obras menores, normalmente para el entretenimiento sin pretensiones. 

Está claro que no estamos ante uno de los mejores directores de la historia, pero esta factura a mí me parece muy interesante. También deberíamos destacar la firma en el guión de Dann O´Bannon, quien también escribió el guión de Alien, el octavo pasajero y otra adaptación de Philip K Dick, como la exitosa Desafío Total. Quizás por eso me encante esta proyección, puesto que noto mucho de él en este trabajo, me reitero en que le deis una oportunidad.
La película está protagonizada por Peter Weller, más conocido por ser Robocop o Buckaroo Banzai, actor que creo que en este tipo de obras se maneja a la perfección. 

El argumento difiere un poco del cuento original, ya que la historia está ambientada en un planeta minero, pero el trasfondo es el mismo, sinceramente no la veo una mala adaptación.

En mi opinión personal, el bombardeo de malas críticas que ha sufrido, ha conseguido que poco a poco se diluyera dentro de los fans del género, pero me aventuro a decir que, aunque es un film menor, en contraposición a otras obras similares como pueden ser Alien o La cosa, es muy disfrutable si la visualizas con el prisma adecuado. 

Además, la película es muy divertida y hasta le viene bien ese tufillo cutre que tienen sus efectos especiales. 

Quizás en esta ocasión  si debería realizarse  un merecido remake, en contraposición de otras que deberían ser intocables por lo bien que quedaron en su momento y que no sé en que mente perversa se gestó dirigirlas de nuevo. 



En ocasiones, alucino con películas que la crítica ensalza y con otras que directamente fusila, tal y como ocurre en este caso.  Asesinos cibernéticos es una obra disfrutable, con un buen contenido y un mensaje que seguro que a más de uno le dará qué pensar. 

Con esto pongo punto y final a mi primer artículo sobre unos de los escritores que siempre estarán dentro de mi biblioteca personal. 
Tened cuidado si le leéis mucho, porque seguramente podéis obsesionaros de tal forma en la que sentiréis que estáis siendo manipulados por las altas esferas de poder,  y donde también podréis empezar a descubrir portales hacia otros mundos u otras realidades. 


Tamara López

2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    No conocía al autor, tal vez delito por mi parte, pero me gusta la idea de sus libros, así que me apunto totalmente conocer la pluma del autor.
    Me alegra bastante que hayas escrito esta entrada. Está muy currada por cierto ^^

    ¡Un besito y gracias!

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  2. Me ha gustado mucho saber algo más sobre él.

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