Exposición Monet/Boudin



Nunca he sido un fiel defensor del movimiento impresionista pero, en ocasiones, poder visualizar una expresión artística al natural puede llegar a ejercerme mucha impresión, con la consecuencia de modificar totalmente mi perspectiva en cuanto a este tema. Esta circunstancia me ha ocurrido al acudir a la exposición Monet/Boudin, que está realizando el Museo Thyssen de Madrid hasta el 30 de Septiembre.

La muestra nos alienta a recorrer un hermoso viaje en torno a la obra de dos artistas inolvidables: Monet, una de la figuras claves del movimiento citado anteriormente, y Eugene Boudin, mentor de este genio y uno de los paisajistas mas importantes de su país, quien tanto admiró mi amado Charles Baudelere. 


La exposición nos ayuda a comprender cómo un maestro y su discípulo cabalgan a lomos de inquietudes artísticas parejas, donde además, con el paso del tiempo, sus obras acaban por  retroalimentarse y, por defecto, influirse mutuamente. En mi opinión, este concepto que ha utilizado este proyecto es muy educativo y estimulante para los profanos en la materia pictórica, como es mi caso.

A lo largo de cada espacio, presenciaremos distintos cuadros similares, que además han sido creados desde los mismos puntos o paisajes, demostrándonos por un lado el estilo tan característico de cada uno, pero con un magnetismo influyente hacia el otro, en ocasiones ejecutado por Monet y en otras por Boudin, demostrándome sobre todo este segundo, que fue una persona de mente abierta, que no se cerró solamente a su estilo sino que, al contrario, abrió su alma hacia ese huracán artístico que fue el denominado movimiento  impresionista.



La colección es digna de ver por su belleza, donde nos encontraremos en su mayoría con muchos paisajes ubicados en una Normandía bella y evocadora, tierra que habitaron estos dos pintores y que nos hará deleitarnos en escenas costumbristas y preciosas, de esta gente que vivió a mediados y finales de ese tan singular siglo XIX.

Cada apartado de la muestra se centra en algún recurso artístico utilizado por cada autor, como la utilización de la luz, la pincelada suelta, la naturalidad  o la representación de aquellos parajes tan hermosos, llegándonos a hacer reflexionar sobre la brutal influencia que se manifestó entre ellos dos.



Me quedo con varias obras de cada uno; Camille en la playa de Monet, donde además he adquirido una bella postal para mi colección propia, y Honfleur: La cote de Grace de Boudin, en la que os confieso que hubiera estado horas observándola, ya que tiene algo hipnótico para mí.

Sinceramente, a veces pienso que los madrileños no valoramos lo suficiente el tener este museo en nuestra ciudad, ya que es un lugar mágico y maravilloso para visitar una y otra vez.

Esta exposición es una buena alternativa para combatir este arduo calor estival, aunque en mi opinión, su precio se aleja un poco de la realidad en la que vivimos la mayoría de los ciudadanos.



Tamara López

2 comentarios:

  1. Muy chulos los cuadros, aunque no soy de ir a museos y menos grandes.

    Un saludo!

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  2. ¡Hola!

    No soy muy dada a ver obras de arte porque no me atrae demasiado, pero reconozco que la mayoría de los cuadros que enseñas en fotos son una preciosidad por la cantidad de detalle y color que tienen ˆˆ

    ¡Besos!

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