Un paseo por el `Museo del Romanticismo´




Este año 2018 se van a cumplir 150 años de un suceso que  pudo cambiar por completo el destino de nuestra nación. Hablamos de la Revolución de 1868, mejor conocida como La Gloriosa. 

Si bien es denominado este proceso como revolucionario, deberíamos contextualizarlo de la mejor forma posible, puesto que este evento, seguramente, fue un alzamiento de corte progresista más que una revolución total como pudo ser La Francesa o la futura Revolución Soviética. 



Lo curioso de este suceso es que sus protagonistas eran figuras del ejército ya casi emblemáticas como el general Prim o Serrano, los denominados Espadones Románticos,  quienes en comparación a otro conocido golpe de estado ocurrido posteriormente en 1936 de corte conservador y fascista, y debido a los enormes problemas que sufría este estado, anclado en un régimen obsoleto y arcaico, decidieron expulsar y destronar a la reina consorte Isabel II, con la consecuencia de llevar a este país a un intento profundo de transformación, donde hubo un cambio dinástico. Esta situación nos llevó a tener un nuevo rey, llamado Amadeo de Saboya, que podría haberse convertido en una figura similar a nuestra monarquía constitucional, donde tampoco faltó un magnicidio durante estos años tan agitados, en mi opinión tan importante para España como lo fue el de JFK para los Estados Unidos: estamos hablando del asesinato de Prim. Si esto fuero poco, todavía quedaría nuestro primer experimento republicano, situación que convirtió España es una especie de estado federal-cantonal un tanto surrealista que tuvo su final cuando se volvieron las tornas de nuevo a una monarquía con Alfonso XII, cuando se efectuó la Restauración. 

Todo esto ocurrió en un periodo de tan solo seis años, llevándome a la reflexión de que por nuestra sangre todavía corre ascendencia grecolatina, tan pasional e irracional como siempre, convirtiendo este proceso revolucionario en una sucesión de luces y sombras, tan esperpénticas como españolas. 

Respecto a este periodo y como buen aficionado a la historia que soy, me parece apasionante y muy digno de estudio toda esta sucesión de acontecimientos, debido a que este siglo XIX ha marcado profundamente nuestro devenir histórico, por lo que considero muy interesante su revisión y análisis. 

El Museo del Romanticismo de Madrid, una ubicación maravillosa que se encuentra dentro del barrio de Malasaña y que es un palacete del siglo XIX que recrea la vida y costumbres de la alta burguesía de esta época,  ha rememorado este acontecimiento, añadiendo piezas exclusivas de este proceso en su ya magnífica colección, donde podemos encontrarnos desde cuadros tan ilustres como la figura a caballo de Prim, un precioso retrato de Larra, u otras representaciones de figuras de este periodo y de sus costumbres.



Además, nos encontraremos mucho mobiliario de estilo ¨romántico¨,  maravillosas piezas de colección, armas, juguetes o muchas otras figuras que enriquecen de una forma sublime todo este contexto histórico y antropológico. Hoy, sinceramente, pensaba que estaba dando un paseo con Lord Byron o que formaba parte de los ilustres  ¨episodios nacionales¨.

Adentrarse por sus pasillos es efectuar un viaje por el tiempo hacia un periodo increíble y muy estimulante, principalmente si nos centramos en el aspecto literario, donde aparecen autores como Alejandro Dumas, Espronceda, Herman Neville, Lewis Carroll, Dostoievski, Zola, Poe, Benito Pérez Galdós, Henry James u Oscar Wilde entre otros muchos, o aventurarnos dentro de estilos artísticos como el neoclasicismo, el romanticismo o el impresionismo, que se dice pronto.

Si queréis adentraros en un museo diferente e intimista, este lugar es muy apropiado para ello, ya que está muy cuidado al detalle.



Como última anotación,  quiero indicaros que, además, tenéis la posibilidad de tomar algo en su cafetería, que en mi opinión, es una de las más bellas de toda la capital y que tiene un patio interior digno de la época que representa. 

Sinceramente, os aliento a que visitéis este hermoso lugar porque merece la pena. El Museo del Romanticismo desprende de sus paredes destellos de pasajes ya olvidados por el tiempo, que evocan ideas y conceptos hoy muertos y alejados de esta humanidad nueva que ahora posee otra cosmovisión diferente a esas fechas tan convulsas. 


Tamara López

8 comentarios:

  1. Uy que interesante, muchas gracias por compartir la visita!!!
    Un beso!

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  2. Hola!sabes que podemos morir de amor? ??que reseña zapatos. Que belleza de lugar y cuánta historia!amamos los museos y vaya museo más bonito.y la cafetería. Tendrían que echarnos de allí. O contratar nos como guardias del museo!!felicitaciones por la entrada!!Gracias y saludosbuhos

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  3. Hola! Que museo más interesante! Gracias por compartir la experiencia.

    Un saludo!

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  4. Hola!
    Me parece muy interesante y me gustaría verlo.
    Besitos :)

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  5. Me encantaría visitarlo, me parece fascinante todo lo que nos has contado y sin duda con tantos libros con ambientaciones similares a las de las imágenes disfrutaría mucho, gracias por el descubrimiento, espero algún día poder ir pero me temo que me pilla lejos...

    Besos =)

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  6. Hola! qué fotos más chulas! no me perdería un café tranquilo con un trozo de bizcocho en la cafetería del museo. Besos!!

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  7. ¡Hola! No conocía el museo pero para el próximo viaje que se pueda, allá voy.
    ¡Un abrazo!

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  8. Qué entrada más buena! Y un sitio de obligada visita la próxima vez que vaya a Madrid, sin duda.
    Besotes!!!

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