De Depredador a Depredador, la saga completa



Se acaba de estrenar la cuarta parte de una franquicia que lleva acompañándonos durante más de treinta años y que ha conectado con el inconsciente colectivo de varias generaciones, convirtiéndose en todo un icono dentro la cultura popular, además de dar vida a un concepto realmente interesante, basado en una raza extraterrestre que se dedica a realizar una especie de turismo intergaláctico, para dar caza a las especies más beligerantes de cada planeta. 

Al igual que el impacto que pudo dar a la sociedad la aparición de un pueblo tan guerrero y sangriento como el  de los vikingos cuando comenzaron a realizar sus primeras incursiones en Europa, los depredadores, a modo de ficción, entran en escena de una manera igual de violenta, incomodando por completo nuestra apacible seguridad como especie y desafiando nuestro primer puesto en la escala evolutiva. 

El concepto basado en el de una especie extraterrestre dando caza a un grupo de humanos no fue algo original y genuino dentro de la saga, más de un lustro antes ya se había estrenado Alien, el octavo pasajero, film que cambió por completo nuestra percepción del miedo y que trasladó a la pantalla el horror cósmico literario de una forma sublime y artística en una escala excelsa y perfecta. Pero, por supuesto, los seres humanos siempre hemos tenido miedo de cualquier agente externo que no podamos comprender o dominar, por lo que a lo largo de nuestra  historia nuestras civilizaciones se han sentido incómodas o amenazadas ante la posibilidad de la aparición de otra especie o pueblo que las elimine. La  saga de Depredador juega bastante con ese miedo atávico y quizás tenga  un cierto trasfondo xenófobo o racista  si lo analizamos con profundidad, pero el caso es que sus películas conectan con una gran parte de la población.

Como antecedentes al film que dio origen a la franquicia, deberíamos destacar la influencia de Lovecraft en el siglo XX para comprender el motivo por el que la industria del cine siempre ha jugado con la posibilidad de que podamos ser aniquilados por seres de otros planetas. El escritor de Providence sustituyó la amenaza sobrenatural o  los cultos satánicos por elementos quizás aun más inquietantes, como puede ser el de la existencia de otras razas en el universo, mucho más avanzadas y capaces de exterminarnos. El horror cósmico ha calado desde la última centuria en nuestros pensamientos, pero no solo ha sido la obra de H.P Lovecraft o  sus amigos y acólitos como, por ejemplo, el escritor Clark Ashton Smith, entro otros, los que solo desarrollaron este estilo literario por completo, sino que paulatinamente han ido apareciendo obras que han  marcado una hoja de ruta en cuanto a la figura de un cazador cósmico o de esta amenaza sideral. 

Una obra literaria que deberíamos destacar para entender la aparición de Depredador, sería Destructor Negro de A.E Van Vogt, la primera aparición de un extraterrestre creado para la aniquilación. El relato de este escritor canadiense apareció en la clásica revista Astounding Science Fiction, y trata sobre un ser de aspecto felino y extraño, perteneciente a una raza extraterrestre evolucionada ya en decadencia, que es acogido por una nave  espacial de la tierra que está realizando una expedición científica en la ruinas de una antigua civilización extraterrestre. Cuando es introducido en la nave, este ser irá dando caza uno a uno a todos los miembros de la tripulación. 
Este relato impactó mucho a los lectores de su época y su trama influyó notablemente en el cine, inspirando a películas tan icónicas como El terror del más allá o la propia Alien.

Después de esta breve introducción, pienso que es hora de realizar un pequeño tour a lo largo de esta maravillosa saga de películas, quizás un poco venida a menos por sus secuelas, pero obviamente imprescindible para  los amantes del cine de acción y de la ciencia ficción.


DEPREDADOR  (1987,  John Mac Tiernan)

Nos encontramos a finales de los años ochenta, donde el cine de acción estaba convirtiéndose en uno de los géneros más populares para el público y, por defecto, de la industria cinematográfica. En esta época, figuras como las de Burt Reynolds, Clint Eastwood o Charlon Heston ofrecían sus testigo como estrellas o figuras de acción para dar paso a un nuevo elenco de actores con mucho músculo y carisma que marcaron a toda una generación.

Los chicos que acudíamos a los videoclubes alquilábamos en exceso este tipo de productos o, si no estaban disponibles, alguna que otra explotación de estas obras, normalmente de origen italo-española. 

Un año antes, James Cameron estrenaba su visión alternativa de la novela de Robert A. Heinlein, Starship Troopers, que fue la maravillosa secuela de Alien, titulada como Alien, el regreso, que mezcló a la perfección la acción  con la ciencia ficción, inspirando en mi opinión a este trabajo. 
Después de ver esta película en la que unos marines espaciales se tenían que enfrentar ante estos terribles xenomorfos, uno se preguntaba cómo sería la aparición de un extraterrestre hostil en la Tierra y su combate contra nuestras fuerzas armadas. Depredador, por fortuna, nos regaló esta posibilidad.

Se cuenta que el germen de este film pudo ser una broma entre varios productores o guionistas de la industria, en la que  tras acabar Rocky IV, la figura del mítico boxeador no tenia oponentes ya en la Tierra para plantarle cara. No he podido contrastar esta información, pero si fuera correcta, los guionistas Jim y John Thomas podrían haber escrito el guion partiendo de estas conversaciones.
Los productores de la película Depredador, quienes ya habían creado anteriormente Commando, encargaron la dirección del proyecto a John Mac Tiernan, director que un año después estrenaría La jungla de cristal, demostrándonos que en cuanto a películas de acción era el puto amo.

Si el equipo técnico ya parecía lo suficientemente consistente, el elenco de actores conformaría la película de acción perfecta, destacando el papel protagonista de Arnold Schwarzenegger, que ya había trabajado en Conan o Terminator y que, en mi opinión, interpreta a la perfección su papel. 
También deberíamos destacar en el reparto a Carl Weathers (Apollo Creed en Rocky), al luchador de wrestling Jesse Ventura y, curiosamente, a Shane Black, quien fuera luego uno de los más importantes guionistas del género y que, casualmente, ha rodado la cuarta parte de la saga.

El rodaje tuvo que ser un símil de la  novela de Joseph Conrad El Corazón de las tinieblas, ya que el reparto viajó a las junglas de Palenque, lugar que por cierto posee mucho interés arqueológico y está lleno de misterio, además de otros enclaves igual de exóticos, principalmente ubicados en México, como pueden ser la impresionantes cascadas de Misol-Ha. Según el propio Arnold, la experiencia fue terrible, similar a lo que hubiera sufrido un comando real de operaciones especiales en la misma situación, donde además había que sumar la testosterona y las excentricidades de sus actores. 



El argumento del film es sencillo pero poderoso, donde un grupo de operaciones especiales comandado por el mayor Alan Dutch (Arnold), que tiene la misión de rescatar a un político a manos de un grupo guerrillero, será acosado y eliminado gradualmente por un extraterrestre que posee una fuerza física increíble, además de una tecnología armamentística muy superior. El juego del gato y el ratón funciona a la perfección dentro de esta ambientación tan claustrofóbica, donde  las escenas  poseen una violencia considerable pero a su vez hermosa, que hacen que uno disfrute enormemente durante todo el film. Seguramente, los elementos que mejor funcionan en este trabajo son la acertada introducción de diálogos entre los personajes que añaden una buena dosis de humor lleno de testosterona y que hacen de las delicias del público. Deberíamos destacar el diseño del Alien, que por cierto tuvo muchas variaciones, donde en un principio hasta un novato Van Damme estuvo detrás del traje y que omitió continuar en el rodaje por el ridículo diseño del mismo (os recomiendo que busquéis por Internet los diseños y las fotos del actor belga). Por fortuna, el trabajo final fue perfecto, convirtiendo al depredador ya casi en una figura mítica. 
Todavía quedan en mis retinas la tecnología de la invisibilidad que utiliza y el láser que tiene adaptado  en su hombro. 

En términos generales, la película la considero perfecta y la intento revisionar todos los años, destacando la lucha final entre Dutch y el Depredador, que siempre me evoca a dos obras que han  calado mucho en mi vida:  el libro Moby Dick de Herman Melville, y la película Deliverance de John Boorman. 

Depredador es una re-interpretación de la figura romántica del hombre, quien en este caso  se enfrenta ante un elemento más desgarrador y peligroso que la propia naturaleza, convirtiendo el film en una analogía de la lucha entre dos titanes mitológicos.

Como punto final, me gustaría destacar el trabajo de Alan Silvestri en  relación a la banda sonora, convirtiendo el tema principal del film en todo un clásico del cine.  


DEPREDADOR 2 (1990, Stephen Hopkins)


La secuela de este clásico se estrenaría tres años después, a manos del director Stephen Hopkins, que venia de dirigir la quinta parte de la saga de Pesadilla en Elm Street

El film tuvo un handicap realmente importante, puesto que el actor Arnold  Schwarzenegger no quiso participar en la película debido a sus altas exigencias salariales, poniendo en jaque la continuación de esta franquicia.
Por fortuna, considero que se introdujeron elementos muy interesantes y, aunque pienso que el resultado final es menor respecto al film original, la película es bastante notable y atractiva. 

En esta secuela se traslada la ambientación a una jungla de asfalto, en contraposición a la selva tropical donde acaecieron los hechos anteriores, y considero que este nuevo concepto es uno de los puntos más destacados en relación a  la factura del film. 
La historia está ambientada en una ciudad de Los Ángeles brutal y sangrienta, que en cierta parte tiene atisbo de realidad, ya que, sobre todo en las década de los ochenta, bandas como la de los Crips, La Mara o la de los Bloods tenían aterrorizados a los ciudadanos de esta ciudad de California. 

El formato de esta secuela se asemeja más a una buddy film en detrimento de la película  que la precede, y está protagonizada por Danny Glover, quien prácticamente es el agente Murtaugh de su papel en Arma Letal. Junto a él, aparece en este reparto un antagonista, Gary Busey que, supuestamente, es un federal que investiga crímenes perpetrados por estas bandas organizadas, sumando también a esta gran pareja un gran elenco secundario, donde habría que destacar a uno de los mejores actores de reparto de su generación, Bill Paxton, y a María Conchita Alonso, quien considero que también realiza un gran trabajo. En esta época había muchas mujeres latinas que ejercían el papel de mujeres de acción como, por ejemplo, Jeanette Goldstein, que hizo de Vasquez en Aliens o de Rachel Ticotin en Desafío total.

En esta ocasión, un nuevo Depredador esta cazando a  los miembros más violentos de las bandas criminales que cohabitan en esta caótica ciudad, donde además se enfrentará a los miembros más duros del cuerpo de policía. Aquí volvemos a un premisa sencilla pero bien facturada, demostrándonos que esta saga funciona mejor sin tener grandes pretensiones. 

La película tiene escenas impactantes, llenas de una violencia poética y desmesurada, donde apreciamos escenas donde la sangre y el sudor rebosan a la par, conformando un jugo de  excesos que nutren a la perfección esta película. En ocasiones parece que la obra está viva y que emana tras ella fluidos corporales, asemejándose este recurso a la gran película de El corazón del ángel



Una de las escenas que más quedarán en mi retina, fue el ataque de este ser en el metro, que me parece una absoluta maravilla y que, por cierto, se inspiró en uno de los pasajes de la colección de cómics que hizo Dark Horse para esta saga. 
Esta secuela dignifica mucho la continuación de la franquicia y en ella se aprecia un amor sincero por hacer un buen producto, existen escenas muy bien realizadas, como todas las acontecidas en el matadero que, por cierto, tardó cuatro días en rodarse, o prácticamente cada una en la que Danny Glover desenfunda su arma.

Un toque que también le da personalidad al film, es la aparición de la religión vudú por parte de los miembros jamaicanos de una de las bandas, sobre todo cuando aparece en escena el inquietante actor Calvin Lockhart ejerciendo de una suerte de santero. Hay que recalcar que el director del film es jamaicano, por lo que creo que su adaptación en torno a este contexto es muy acertada.
Sinceramente, en estos momentos parecía que la franquicia crecía a partes agigantadas y que iba a regalarnos más entregas apasionantes.

Antes de toparnos con la tercera parte de Depredador, deberíamos al menos mencionar que se realizó un crossover entre Alien y Depredador titulado como Alien VS Predator, donde se llegaron a estrenar dos películas, en mi opinión muy fallidas.

Ese concepto ya apareció en los cómics de Dark Horse y en un popular videojuego de 1994, y os aseguro que tanto a mí como mis amigos nos flipaban y fantaseábamos con la posibilidad de que algún día se realizara una adaptación cinematográfica. Años después mi sueño se cumplió, aunque lamentablemente mi opinión cambió totalmente al respecto, ya que considero que fue una enorme decepción, ya que no creo que se adaptara  para nada de la forma correcta, ni la historia ni el espíritu de estas dos obras.


PREDATORS (2010, Nimrod Antal)

La tercera parte de la saga aterrizó en 2010 y fue todo un coitus interruptus, en mi opinión. 

La historia, en esta ocasión, no se desarrolla en la Tierra, puesto que los Depredadores se encargarán de secuestrar a un selecto grupo de soldados y terroristas humanos, para llevarlos a una especie de planeta que vendría a ser un coto de caza privado de esta raza.

Si bien el concepto me gusta y en general las escenas de acción están bien desarrolladas, creo que el film aporta muy poco a la saga. Casi me recuerda más un capitulo de una posible serie que a otra nueva secuela. 

La elección de cásting no es mala, ya que está protagonizada por Adrien Brody, que en esta época lo petaba, quien está acompañado de una gran selección de actores y actrices como Laurence Fishburne (Matrix, Apocalipsis Now),  Alice Braga (Ciudad de Dios), Topher Grace (Spiderman 3) y hasta el mítico secundario Danny Trejo. Reconozco que cuando vi el reparto por primera vez, tuve una erección, cinematográficamente hablando.

Estoy de acuerdo que nos encontramos ante un trabajo menor y que la decepción por parte de los fans es entendible, pero tampoco es horrible y uno puede disfrutarla en una tarde de domingo junto a un buen bol de palomitas. 

Poco más me atrevo a resaltar de esta película, solamente la aportación de darnos el nombre real de esta raza extraterrestre, los yautja.


EL DEPREDADOR (2018, Shane Black)

La figura de Shane Black es fascinante y cautivadora, y debo reconoceros que soy un firme seguidor de su obra, tanto de su trabajos como guionista que hizo por ejemplo para la saga de Arma Letal, Una pandilla alucinante o el Último gran héroe, como su trabajo como productor en la gran película de acción de El último boy scout (una de mis favoritas del género) o en su realización como director, realizando films que me encantan, como Kiss Kiss Bang Bang, Dos tipos duros o  Iron Man 3

Cuando me enteré de que iba a ser el director de la nueva secuela, sabía que esta nueva parte iba a ser más loca, divertida y llena de excesos, por lo que una vez acabado su visionado, me reafirmé en mis predicciones, saliendo con una gran sonrisa de las salas de cine. 

El depredador es un film muy ochentero y que se ríe de sí mismo, por lo que puede ofender a muchos fans o sorprender favorablemente si la ves con la mentalidad adecuada. En cierta parte, me ha recordado a las primeras historias del director, donde aprecio el espíritu de Una pandilla alucinante, entre otros de sus trabajos, dentro del contenido de este film. 

En esta ocasión, la premisa vuelve a ser sencilla y en momentos esperpéntica, donde a veces me ha parecido más un film producto de la mítica y basuresca Cannon Films, que una secuela de esta saga. 

La historia vuelve a la Tierra y en la noche de Halloween, contexto que viene a darle todavía un toque más ochentero aún si cabe, donde en esta ocasión nos encontraremos con dos especies de Depredadores: unos mejorados debido a la hibridación con otras especies, elemento que me ha parecido fabuloso y que da  buena explicación a un suceso que ocurría constantemente en sus películas predecesoras, además de la aparición de los depredadores de siempre. 

Para frenar a estos alienígenas, tenemos una mezcla alocada y maravillosa que viene a ser una suerte o trasunto del Equipo A, Doce del patíbulo, Los Mercenarios y El pelotón chiflado, conjunto que hace del film una obra delirante pero sumamente entretenida y que posee mucho feeling

Este grupo es una suerte de soldados con taras mentales que, por obra del destino y tras conocer a sus protagonistas, el soldado de operaciones especiales Quinn Mc Kenna, que es una figura de acción diferente en relación a sus predecesores, quizás más cercano a un personaje más del tipo socarrón como el de  Han Solo o los que protagonizaba Errol Flynn, escaparán de las fuerzas del orden y se enfrentarán ante la raza de depredadores y, por supuesto, del gobierno que no hace más que fastidiar e intentar adueñarse de la tecnología de estos seres.



El film se mantiene por sus excesos y por la intersección de sus diálogos, obra de Shane Black, quien es todo un artista en estas lides. También es cierto que tiene un tufo a ese cine derechista muy de la era Reagan, que aunque sus principios morales me aterraban y enfurecían, también conseguía que me tragara todas este tipo de películas de principio a fin, porque son realmente muy entretenidas. 

El reparto quizás sea menos conocido o tenga menos lustre en comparación con las anteriores, destacando la interpretación de Boyd Holbrook en el papel protagonista, junto a secundarios de la talla de Thomas Jane, quien creo que está genial como secundario, a Olivia Munn haciendo de una surrealista científico y figura de acción, o hasta el actor que interpreta al niño Jacob Tremblay, un niño autista, un hándicap siempre complicado. Tampoco puedo olvidarme de la aparición del hijo de Garey Busey, Jake Busey, haciendo un papel corto pero muy divertido.

Estoy seguro de que si se hubiera estrenado hace veinte años, este film hubiera vuelto loco a una gran parte del público, pero lamentablemente, ahora vivimos en una sociedad muy políticamente correcta y que se toma demasiado en serio las cosas, por lo que la recepción de este film estará muy dividida en opiniones. 

Si os gustaría ver cómo la America Way of life es amenaza por los Depredarores y queréis ver combates sangrientos en uno de esos pueblos tan característicos como idílicos del país norteamericano, este es vuestro film. Este producto lo podía haber protagonizado tanto Chuck Norris como Bruce Willis si todavía tuvieran una edad más apropiada, por lo que ya os pongo en situación de lo que os vais a encontrar.

Me quedo con una frase lapidaria dicha por la ex mujer del protagonista a los malos agentes de la CIA, que define muy bien a esta película: 

"No es el mejor de los maridos, pero sí el mejor de los soldados"


Con esta última reseña pongo fin a este artículo. Quien sabe si volveremos algún día a ser testigos de otra secuela, yo por mi parte me he quedado con ganas de más, hasta que por parte del cine o la literatura creen una nueva amenaza para nuestra especie. 


Tamara López

4 comentarios:

  1. Sé que esta saga es muy famosa y mítica, pero a mí personalmente no acaba de atraerme. Independientemente de eso, vaya opinión más completa has hecho ;)

    Besitos

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  2. Me encantan los Predators, ni punto de comparación con la birria de aliens, no valen para nada 👾👽😹 la saga Predator
    me enganchó de tal manera, que la he visto infinidad de veces sobre todo esa primera parte que me impresionó 😌

    Besitos 💋💋💋

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  3. Hola! Sin duda no es una saga para mi, ni ahora ni nunca.

    Un saludo!

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  4. Me quedo con la primera, las demás me sobran.

    Un abrazo ;)

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