Entrevista a Marta Orriols: `No me sé dormir sin un libro´



Desde Chica Sombra tenemos el placer de  entrevistar a la escritora catalana Marta Orriols, autora de la aclamada recopilación de relatos, Anatomía de las distancias cortas, y que ahora acaba de publicar su primera novela, Aprender a hablar con las plantas, a través de la prestigiosa editorial Lumen, sello que ya publicó en castellano la antología citada anteriormente.

Antes de nada, darte la bienvenida a Chica Sombra. Cuéntame, ¿cómo es un día normal en tu vida?

Café. No soy persona hasta que no he tomado el primer café del día, son los cinco minutos más lentos de mi reloj, luego todo se acelera: ducha, preparar mochilas y desayunos para mis dos hijos, dejar al pequeño en el colegio y sacar al perro a pasear. Ya sola en casa, empezar a trabajar. Hace dos años que dejé el trabajo “de oficina” y decidí escribir con todos los riesgos que esto conlleva. Escribo, pero voy picoteando de aquí y de allá: colaboro como lectora editorial, escribo reseñas culturales de vez en cuando, e impartiré un curso de narrativa de cuentos que he estado preparando estos últimos meses mientras compaginaba la escritura de la novela. Así que paso muchas horas frente a la pantalla hasta que toca ir a por los niños otra vez a la salida del colegio. Luego ya intento hacer de madre y llevar una casa como puedo, soy bastante imperfecta, se me da fatal cocinar y nunca tengo lo que necesito en la nevera pero, para compensar, al pequeño le leo cada noche en su cama y con el mayor vemos algún capítulo de sus series favoritas. Y cuando se hace el silencio en casa, leo. Ya no me sé dormir sin un libro. Esta sería mi rutina en la que intento colar conversaciones por whatsapp y comidas con mis dos o tres amigos imprescindibles. Poco más.


Me gustaría que le indicases a nuestros lectores qué tipo de historia se van a encontrar en tu primera novela.

Se van a encontrar con una historia que se ha contado muchas veces, pero aquí la narra una voz muy peculiar, la de Paula, quien establece un diálogo con ella misma; no es un monólogo, sino una conversación con sus miedos, sus carencias y con Mauro, la pareja a quien perdió de forma repentina y con quien no tiene ni la oportunidad de reconciliarse. Se encontrarán un aprendizaje vital, una historia de supervivencia y un canto a la vida gracias a un puñado de personajes que sacan lo mejor y lo peor de Paula. 

Tu novela posee muchos elementos con los que, principalmente muchas mujeres, se van a sentir identificadas; además, soy consciente de que la historia que sufre la protagonista, en cierta medida, posee cosas similares a fragmentos de tu propia vida, como es el perder a tu propia pareja. Me imagino que habrá sido un proceso muy doloroso y sincero escribir esta historia. ¿Verdad?

Me impuse de entrada crear un artefacto literario que no tuviera nada que ver conmigo ni con nuestra historia o relación de pareja. No soy Paula, ni es mi historia, no escribí esta novela para hablar de lo que había ocurrido en casa, pero parece que los titulares de algunas entrevistas se empeñan en que así sea. Me gustaría pensar que la novela se sostiene por sí sola sin que el hecho de haber perdido a alguien crucial en nuestra familia tenga que intervenir. De lo que sí me doy cuenta ahora, es que las horas invertidas en escribir la novela fueron una especie de celda donde encerrarme para poder ser más reflexiva con todo lo ocurrido, ya que la convivencia a solas con dos niños no permite lamerse las heridas a fondo. De todos modos, creo que lo ocurrido en mi propia vida es algo inmensamente íntimo y personal y espero que el lector pueda disfrutar de la lectura sin saber nada de nada sobre mí. 

La protagonista de tu novela tiene una fuerte personalidad. Aprecio que en tu obra el desarrollo de los personajes es muy relevante. Me gustaría que nos hablaras de ello.

Siempre que recuerdo un libro, en realidad lo que se queda conmigo es el personaje más que la originalidad de la trama. Para mí, los personajes son el motor narrativo de toda historia, siempre. Me fascinan las personas, las relaciones que establecen con los demás y con ellas mismas, y quizás por ello pongo mucho empeño en la creación del personaje. Es con lo que más disfruto, además. Creo una personalidad primero, y a continuación le imagino situaciones que puedan mostrar esa personalidad, o procuro que los secundarios sean mucho más que eso y que en realidad también acaben hablando de la protagonista. En el caso de Aprender a hablar con las plantas, Paula no surgió desde el principio. Un día me di cuenta que se parecía demasiado a mí y volví a empezar la novela desde el primer capítulo, la pasé de tercera a primera, la convertí en neonatóloga y le creé un espacio donde se movía con seguridad, de repente la historia se iluminó. Paula era grandiosa y me daba muchas posibilidades para que creciera a cada página. La quiero muchísimo y me va a costar lo mío empezar algún proyecto nuevo sin que el eco de su voz no aparezca por ahí. 

¿Ha sido diferente o más difícil el proceso de crear una novela en contraposición a realizar relatos más cortos?

Ha sido muy diferente, desde luego. Escribir un libro de cuentos implica la frescura de la hoja en blanco y desconectar del anterior sin perder el tono que va a servir de hilo narrativo para todo el conjunto del libro final, pero esto de poder decir, “venga, a por otro”, es muy estimulante. Es un pequeño reto que no resulta tedioso para nada. La novela implica estar con una sola historia durante mucho tiempo. Parece que te da más flexibilidad para poder extenderte con descripciones e informaciones que no son esenciales en la historia, pero eso es un peligro. Mantener el ritmo me preocupaba mucho, no meter paja, no aburrir al lector. Quería que, como en un cuento, estuviera pegado a la lectura de principio a fin. Y claro, me preocupaba también que se enamoraran de Paula como lo había hecho yo. A menudo se me comía el miedo al pensar: “a nadie le va interesar una novela que habla de muerte y desamor, eres una ceniza”. Tenía pensamientos muy negativos sobre cómo se recibiría una novela cuyo eje vertebrador es un tanto oscuro, pero a la vez me sentía segura escribiendo sobre aquellas sensaciones y no pude pararlo. 

¿A qué personaje cinematográfico o actriz podría parecerse Paula?

La ilustradora de la cubierta, Marta Bellvehí  y el diseñador editorial Tono Cristòfol, me hicieron esa misma pregunta y les pasé una foto de Charlotte Gainsbourg. Su imagen me acompañó durante la escritura de la novela. 

Personalmente, soy muy aficionado a los relatos. ¿Tienes pensado publicar alguna otra antología en el futuro?

Me encantaría. Echo de menos los relatos, pero también le he cogido el gusto a la novela. De momento toca pensar en desarrollar la idea aún embrionaria que tengo en mente y luego darle formato. Para mí el cuento es un género que está a la misma altura que la novela y con el que se pueden transmitir idénticas sensaciones. Me apasiona la omisión que requiere un cuento, es compleja y supone un reto a la hora de escribir, aunque también puedes jugar con ella a la hora de escribir novela. Creo que lo importante es poder hacer literatura, el género es solo un vestido. En el interior, el material es el mismo. 

¿Te identificas con alguna escritora o escritor en particular?

No. Cuando me comparan con nombres magníficos de la literatura a los que admiro profundamente sufro mucho. Creo que para llegar a ser un gran escritor es preciso picar mucha piedra y no correr. Desarrollar la voz que te distingue como autor,  y eso implica tiempo y trayectoria. En todo caso, me identifico de forma general con los escritores que mezclan vida y literatura, con aquellos que buscan provocar al lector en el sentido de despertarle algo que estaba dormido o que aún no había sido iluminado. Para mí, eso da sentido a la literatura. 

¿Qué tal ha sido la experiencia de trabajar con Lumen?

Magnífica. Lumen tiene un catálogo excepcional. Tuve la suerte de que la gran Silvia Querini, que se jubiló hace poco, se encargara de todo el editing de esta novela. Silvia siempre cuenta que una editorial es como una casa donde conviven muchos autores, muy diferentes, pero que a pesar de las distancias y el tiempo, podrían perfectamente establecer un diálogo entre ellos. Me parece una imagen preciosa para definir un catálogo editorial. Es un honor estar en Lumen, y ahora, bajo la dirección de Maria Fasce, la nueva directora editorial y de todo el equipo, me siento cuidada y muy a gusto. Es un regalo formar parte de su catálogo. 

Para terminar, darte mil veces las gracias y hacerte una última pregunta: ¿eres feliz? 

Yo, a solas, aislada, ahora no, no soy una persona feliz. Pero tengo la suerte de vivir momentos muy felices que implican siempre poder compartirlos con otras personas. En el mundo loco en que vivimos, creo que con eso basta. 


Tamara López

9 comentarios:

  1. Hola!
    No conocía a la autora y me ha gustado descubrirla.
    Gracias por compartir la entrevista.
    Besitos :)

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  2. ¡Hola! Como dice Estefanía tampoco conocía a la autora pero gracias a ti la he descubierto ^^ Me encantan las portadas de los libros.
    ¡Muchas gracias por compartir la entrevista!

    ¡Un besito!

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  3. Hola!
    No conocía a esta autora, así que gracias por presentárnosla :D
    Un beso!

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  4. No he leído nada de la autora. Gracias por la entrevista.
    Besos

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  5. Muy buena entrevista, me ha encantado 😍

    Besitos cielo 💋💋💋

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  6. ¡Hola!
    No sabía de la autora, me ha agradado bastante, gracias por la entrevista.
    Saludos infinitos.

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  7. Gracias por la entrevista. A mí me gustaría leer la novela. Me parece una historia de la que podría disfrutar.
    Besos

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  8. Tampoco conocía a la autora. Muchas gracias por la entrevista :-)
    Besos.

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  9. ¡Hola!
    No conocía a la escritora, pero me ha gustado mucho la entrevista, la verdad es que me llama su novela, además, es una historia con la que puedo empatizar fácilmente.
    ¡Un saludo!

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