En serie: iZombie (T.4)



Sinopsis:

Olivia "Liv" Moore es una estudiante de medicina en el camino hacia una vida perfecta... hasta que se convierte en zombi.

Ahora, atrapada entre la vida de los vivos y de los muertos, Liv ingresará a regañadientes en el depósito de cadáveres del forense para poder acceder a la única cosa que le permite mantener su humanidad: los cerebros humanos.

Sin embargo, hay efectos secundarios en la nueva dieta de Liv. Con cada cerebro que consume, experimenta destellos de recuerdos del cadáver, incluyendo, a veces, pistas sobre la forma en la que murieron.

Su jefe, brillante y excéntrico, la anima a abrazar este don y a trabajar con una detective de homicidios con ganas de ayudar a resolver estos asesinatos.


Opinión personal de Tamara López:
(Ojo, contiene spoilers)

El mundo ya sabe que Seattle es, prácticamente, una ciudad zombie y, además, está totalmente sitiada para que la pandemia no se extienda, por lo que nadie puede salir ni entrar (a no ser que sea de forma clandestina). Major, por el bien común, vuelve a ser uno de ellos y sigue en el ejército de Fillmore-Graves. Como en cualquier guerra que se precie, los alimentos empiezan a escasear y las calles están tomadas por soldados. Los zombies pasan hambre, mucha hambre, pero para eso está ahí Blaine, que ahora tiene un restaurante gourmet de cerebros. Por otro lado, su padre se convierte en una especie de cura zombie que guía a sus seguidores y los pone en contra de los humanos. El drama está servido.


Sigo diciendo que Liv es la novia de la muerte. En cada temporada tiene un novio diferente y todos acaban... muertos. Yo que tú, bonita, me iba replanteando la soltería. Eso sí, te salvas porque eres divertida, sexy y una valiente como la copa de un pino, algo que demostrarás más que nunca esta temporada. También vemos cómo, por fin, se afianza la relación entre Ravi y Peyton. Eso sí, esto me genera sentimientos encontrados. Él me encanta. Me fascina. Amo a Ravi desde el capítulo uno (hace tantos ya...) de esta serie. Y Peyton... Peyton es muy Peyton. Es tonta, malcriada y caprichosa. Y que te enteres, larguirucha...¡Ravi se merece algo mejor!

Pero si hay un personaje que me ha fascinado esta temporada ha sido el de Isobel, y aun se me saltan las lágrimas cuando me acuerdo de esta adolescente que llega como un huracán a la vida de nuestros protagonistas. Esta niña me ha hecho sufrir y llorar mucho, sobre todo por su magnífica y bonita relación de amistad casi paterno-filial con Ravi.


A pesar de que la serie sigue teniendo ese punto divertido que tanto la caracteriza, sobre todo por los diferentes casos policiales y todos los roles que adopta Liv al comer cerebros, esta cuarta temporada ha sido todo un dramón. Hay unas cuantas muertes que me han hecho llorar como una enana. Incluso gestos de personajes hacia sus amigos, como el que tiene Liv con Babinaux en el capítulo final. Ains, ains... ¡qué llorera y qué ganas de ver la quinta y última temporada!

En definitiva, una cuarta temporada cargada de sentimentalismo, pero a la vez manteniendo la esencia divertida de siempre y, por fin, con el aire apocalíptico que toda serie Z tiene que tener.

Lo mejor: Ravi. ¿Acaso lo dudabais?. Isobel y su relación con Ravi. Todo lo que tenga que ver con Ravi.

Lo peor: Peyton, cada vez me cae peor.



Tamara López

1 comentario:

  1. Hola, no conocia la serie, pero los zombies no me atraen demasiado, así que no creo que la vea.
    Besos desde Pronesas de Amor, nos leemos.

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