Especial Halloween: Primer Halloween sin carabina, de Sergio Salvador


Seguimos con nuestro especial Halloween, y hoy os dejamos un relato aterrador del autor (y redactor de Chica Sombra), Sergio Salvador Campos. Apagad la luz, coged la linterna,  y a disfrutar...


Primer Halloween sin carabina

Pedro acaba de cumplir nueve años y es la primera vez que va a salir por las calles de la urbanización a pedir chucherías solo con sus amigos, sin padres ni hermanos mayores controlándoles.
Pedro se moría de risa al pensar en los petardos que tenía en los bolsillos para asustar a las personas que se atrevieran a no darles dulces a él o sus amigos cuando hicieran la ronda. 
Pedro siente un nerviosismo parecido al de la noche de Reyes, esa en la que al despertar, el salón de su casa se convierte en una juguetería maravillosa en la que están todas las cosas que él quiere tener.
Pedro, y esto nunca lo reconocerá ante sus amigos, también está nervioso porque, en realidad, salir sin sus padres le da un poco de miedo. La idea es emocionante porque le permite estar a sus anchas, dejarse llevar por su lado más gamberro y, seguramente, pasárselo mejor mientras acumula un tesoro en chuches que hará que su madre esté el próximo mes dándole la tabarra con la cantinela de que se lave los dientes. Pero Pedro, solo en su cuarto, vistiéndose con el disfraz de Conde Drácula, puede reconocerse a sí mismo que al final tanta atmósfera de monstruos, tantos vampiros, brujas, zombis, hombres lobo y calabazas de sonriente dentadura termina calándole y, por momentos, se le pone la piel de gallina. "Menos mal que no estaré solo", pensó.

Una vez pasado el reconocimiento familiar, dados los últimos retoques al disfraz (un poco de sangre aquí, el cuello de la camisa para arriba, "¿llevas la bolsa para las chuches?", "¿llevas el móvil?") y aguantado las burlas de su hermano mayor, Pedro sale a las once de la noche hacia el club de la urbanización, situado al inicio de la misma, lugar en el que ha quedado con sus amigos.
Pedro vive en la zona más baja de la zona, a unos 500 metros de la verja de la entrada. No es la primera vez que los recorre solo, pero sí la primera que lo hace tan tarde sin compañía, y con la única visión de la claridad de la luna, ya que los adultos han decidido cortar la luz de las calles para dar mayor ambientación a la noche.
Pedro mira hacia atrás un par de veces antes de dejar de ver su casa. Está nervioso y piensa en salir corriendo hacia el club, pero decide que sería el blanco de las burlas si llega con cara de susto y corriendo al punto de encuentro. Sin embargo, todo su ser le pide que corra. Vuelve a mirar atrás y nota cómo las sombras parecen moverse hacia él, como si quisieran rodearlo. "¡No seas nenaza!", piensa mientras aprieta el paso, muy a su pesar.

De pronto, algo en un matorral a su derecha se mueve. No tiene dudas de ello. No es su imaginación. "¡Es un gato, sigue tu camino!", se dice a sí mismo. Pero algo en aquel matorral le llama poderosamente la atención. Ni siquiera recuerda que hubiera matojos en esa parte del camino. Se agacha para mirar, alarga la mano para apartar una rama...

...y una mano ensangrentada le atrapa del brazo y tira de él.

Pedro lucha por zafarse, pero su fuerza es muy inferior a la del dueño de aquella extremidad. De repente, Pedro siente un tirón aún más fuerte y se ve arrastrado hacia dentro del matorral, que ahora resulta mágicamente enorme. Abre mucho los ojos y cree volverse loco cuando ve lo que ha tirado de él: un payaso. Su mirada es asesina, su cara es blanca como la luna y parte de su traje está lleno de manchas rojas que no parecen el mismo tipo de sangre que Pedro lleva puesta. Intenta gritar, pero el payaso le tapa la boca con su otra mano, una mano asquerosa, húmeda y pegajosa, y con olor a vísceras y a descomposición. Pedro se da cuenta de que va a morir y se alegra al notar que va a desmayarse. 
El payaso sonríe y le habla con voz sorprendentemente jovial antes de que pierda el conocimiento: 
— ¡Hola, Pedro! ¡Te estaba esperando! Te voy a llevar a un sitio con muchos globos y lo pasaremos muy bien, ya verás. Un sitio en el que los niños de tu edad flotan, como los globos. ¡Todos flotan!


Chica Sombra

11 comentarios:

  1. ¡Nooo! Soy una negada para el terror y me has cag…. jaja Le diré a mi compañero de blog que se pase a leerte porque me lleva torturando unos días con lo de "Todos flotan".

    Un beso =)

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  2. Yo te leo con la luz del día, que soy muy miedica. Y menos mal, que el relato asusta!
    Besotes!!!

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  3. ¡Hola! Mira que no soy de relatos de este tipo pero me ha gustado mucho. Un besote :)

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  4. Ni relatos ni terror, no me van nada.
    Besos.

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  5. Hola,
    Me encantan los relatos de terror, lo paso de miedo leyéndolos y esta ha estado genial.
    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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  6. Uff, ha habido un momento en que he tenido que parar la lectura porque me estaba autogestionando más de la cuenta. Besos

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  7. ¡Holaaa!

    Pues no ha estado nada mal el relato, yo que me cago con todo... jajajaja ya verás, menos mal que es de día xD

    ¡besos!

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  8. ¡Hola!
    Menos mal que lo he leído de día y tiempo queda para ir a la cama jaja a pesar del miedo, me ha gustado mucho el relato.
    Besitos :)

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  9. Joder esto se avisa, no se puede leer a estas horas jajaja. Muy bueno el relato!
    besos

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