Secret Wars, o cómo todo vive



Marvel
Autores: Jonathan Hickman, Esad Ribic, Ive Svorcina
Número de páginas: 352 pp
Tamaño: 17X26
Contiene: Secret Wars 0-9 y Secret Wars Too
Formato: Hardcover
Interior: Color
ISBN: 9788413347110

Sinopsis:

¡El mayor evento de la historia de Marvel! La Incursión final tiene lugar. El Universo Marvel colisiona con el Universo Ultimate. Cuando ambos hayan desaparecido, todo lo que quedará será... Mundo de Batalla, una nueva realidad gobernada por el único hombre que pudo salvar los restos de la destrucción: Victor Von Muerte.


Opinión personal de Tony Jiménez:

Cuando hablamos de las editoriales grandes de cómics, en especial en lo relativo al subgénero de los superhéroes, no es difícil dar con las distintas formas que tienen de contar las historias de esos fascinantes personajes que llevan capa, mallas, cuero y se dedican a combatir el crimen... o a provocarlo, claro. Marvel, DC, Image, Dark Horse... No es algo exclusivo de los superhéroes, pero es cierto que es donde más lo vemos. Por ejemplo, vayámonos a por Marvel y DC, para no extender la presente entrada al terreno del ensayo, y observaremos que la principal forma de vendernos estas aventuras es la de la serie regular dedicada a un personaje concreto o a un grupo de ellos; ahí tenemos "Batman" y "Escuadrón Suicida", contándonos la primera colección las caminatas nocturnas del Caballero Oscuro por Gotham y la segunda las diferentes misiones del escuadrón de villanos y antihéroes del gobierno de los Estados Unidos de América. En ocasiones, un mismo personaje, si el éxito lo sobrepasa, suele conseguir varias series dedicadas a otros aspectos de sus hazañas. ¿Ejemplos? Punisher ha llegado a tener "MAX: Punisher" y "Punisher: Diario de guerra" a la vez, pero es que, en su momento, tuvo hasta tres colecciones regulares, más especiales, miniseries, series limitadas... ¡Ah! Sí, también existen esos formatos, los especiales y series limitadas, con aventuras más concretas, que, en ocasiones, acaban publicadas en las famosas novelas gráficas, publicaciones que, muchas veces, ni siquiera tienen que ver con la continuidad principal. Y luego tenemos también los eventos.


Sin embargo, no sería justo hablar de eventos sin mencionar los crossovers, o lo que es lo mismo, los cruces. En este caso, sí me voy a centrar en Marvel para que consideremos las diferencias entre ellos y los eventos propiamente dichos. Los crossovers, insisto, suelen ser cruces entre diferentes colecciones, ambiciosas historias encaminadas a llamar la atención de los lectores y, al mismo tiempo, proporcionarnos relatos similares a los grandes blockbusters de Hollywood, sobre todo, en lo referente a la espectacularidad, sin olvidar darnos algún que otro cambio en el estatus de personajes e incluso del mismo universo en el que se mueven. Sigamos con ejemplos, porque ahí tenemos la historia del Vórtice Negro que unió los caminos de los Guardianes de la Galaxia y la Patrulla-X original, la Nueva Patrulla-X formada por los llamados Cinco Originales; para seguir este cruce teníamos que ir pasando de una colección a otra de los personajes, lo cual es también algo injusto para los lectores que no sigan todas las series regulares (aquí es donde entra el juego el marketing de la editorial para llamar la atención en muchas ocasiones sobre obras que igual necesitan un empujón en ese momento). A veces, no hace falta que los crossovers se den en títulos de distintos personajes. Volvemos a aquellos que mencionábamos antes que han llegado a tener varias series al mismo tiempo, y damos con tan buenos ejemplos como el clásico de los 90 "Matanza Máxima". El periplo asesino del psicópata simbiótico Cletus Kasady pasó por todas las series de Spiderman; algo similar ocurrió poco después con "Planeta de simbiontes", solo que el protagonista pasó a ser Veneno. Por fortuna, siempre se suelen recopilar más tarde estos cruces en bonitos tomos donde tenemos la historia al completo, sin que tengamos que ir pegando saltos de cómic a cómic. Eso no pasa con los eventos, claro.

Los eventos suelen concebirse como grandes fotografías del universo en cuestión, ocasiones "únicas" (recordemos que en Marvel han pasado de querer usarlos cada vez menos a regalarnos uno al año) en las que unir a buena parte de sus personajes alrededor de un tema y/o amenaza común, muchas veces relacionados con importantes tramas de unas u otras series, aunque, en la mayoría de ocasiones, hablaríamos de conceptos que han ido sobrevolando varias colecciones e incluso el universo Marvel al completo durante meses, ¡y años! Eso no quiere decir que los crossovers y los argumentos de las series regulares no puedan ser ambiciosos e ir más allá con cambios enormes y consecuencias que se hagan sentir en la editorial durante mucho, mucho tiempo, pero es cierto que son mecanismos que se suelen reservar para estos eventos. Además, su forma de publicación es más directa, normalmente, en grapas aparte, donde el evento se lanza de la misma manera que una serie limitada, la mayoría de las veces, con series que se cruzan con el argumento principal, e incluso especiales creados para la ocasión, lecturas que sirven para enriquecer la central pero sin las cuales tampoco nos perdemos nada realmente indispensable para seguir el hilo principal. No son pocas las ocasiones en las que dichos eventos remueven todo el universo Marvel, con tanta fuerza que incluso traspasan el papel y acaban llegando a la televisión, a la gran pantalla e incluso a los informativos. "Civil War", "Invasión Secreta", "Asedio", "World War Hulk", "La era de Ultrón", "Miedo Encarnado" y "Los Vengadores vs. la Patrulla-X" son algunos ejemplos de ello. Sin embargo, el mejor y el primero de Marvel, el que lo inició todo y a todos los fans de la editorial nos viene inmediatamente a la cabeza es... "Secret Wars".


"Secret Wars" se publicó entre 1984 y 1985, y su principal objetivo era el de vender figuras de acción de Marvel, cuya licencia tenía Mattel en esos momentos (no me lo invento, no). Para llamar la atención sobre los juguetes, en Marvel se pusieron manos a la obra para crear un gigantesco evento que acercara incluso a aquellos que no tuvieran ninguna idea de lo que era la editorial. "Secret Wars" fue el resultado, y aunque su idea es bastante simplona, la historia en sí, sus consecuencias y el impacto que provocó en quienes eran (éramos) niños por entonces, o un poco más tarde, fue demoledor, en el sentido más positivo del término. El argumento principal nos presentaba al Todopoderoso, un ser omnipotente que, fascinado con los superhéroes y supervillanos de la Tierra, decidía reunir a algunos de los más poderosos para comprobar quién ganaría en una batalla, si el bien o el mal. Construyó un planeta, llamado Mundo de Batalla, a partir de pedazos de otros, transportó allí a héroes y villanos y evento al canto. Fue todo un éxito. En las series regulares se dio la singular situación de que en un número el personaje protagonista desaparecía y en el siguiente aparecía tras los acontecimientos de "Secret Wars" (sí, como buen evento Marvel, se publicó aparte de las colecciones regulares, en su propia miniserie), con todos los cambios que conllevaba la saga. Por ejemplo, de aquí surgió el Spiderman de negro, traje simbionte que luego, al unirse a Eddie Brock, se acabaría convirtiendo en Veneno. En pocas palabras, "Secret Wars" fue y es impresionante, tanto que dio lugar a una segunda entrega no demasiado bien recordar. Entonces, ¿este tomo que reseño hoy es la tercera parte de aquella historia? En absoluto.

Lo primero que hay que señalar es que hablamos de "Secret Wars", sin números detrás de ninguna clase. Pese a la gran cantidad de guiños y referencias a las primeras que encontramos durante la lectura (todas ellas deliciosas, por cierto; desde el uso del Hombre Molécula hasta el tema de los Todopoderosos, pasando por un Doctor Muerte en modo dios que no es capaz de arreglar su rostro como sí hizo antaño), estamos ante un nuevo evento que discurre paralelo al original, viniendo, además, de tramas que el guionista Jonathan Hickman ha ido desarrollando en las colecciones de los Vengadores y los Cuatro Fantásticos, hasta el punto de que podríamos considerar "Secret Wars" como una especie de historia final de la Primera Familia de Marvel y su mayor némesis, Víctor von Muerte, uno de los más peligrosos villanos del universo Marvel y, al mismo tiempo, uno de sus mayores héroes. Si en las Guerras Secretas originales, Iron Man y el Capitán América, sobre todo este, eran personajes esenciales, aquí apenas son de importancia, e incluso es raro que salgan en alguna viñeta. Además, la historia supone el final de la etapa de Hickman y su argumento de "todo muere", donde, poco a poco, los diferentes mundos, realidades y tierras alternativas iban chocando, en las llamadas incursiones, en lo que muchos creyeron que era una especie de reinicio de Marvel, como los que, cada vez más, hace DC. Todo lo contrario. Es verdad que, sin entrar en spoilers, hay cosas que han cambiado (el universo Ultimate se acabó fusionando con lo que ahora se conoce como Tierra Primordial de Marvel, por ejemplo), pero poco más. No estamos ante un reinicio, ni mucho menos, sino ante una de las más grandes historias de la editorial, tanto en ambición como en resultados, argumento, creadores, personajes que intervienen... Todo. Un blockbuster hollywoodiense en toda regla del que bien podría tomar nota Marvel Studios para alguno de sus futuros eventos cinematográficos.


Y es que "Secret Wars" tiene de todo. Las primeras páginas nos ofrecen la destrucción de los dos mundos que quedan antes de llegar a la más absoluta nada y después... Muerte. Es él quien, con los poderes de los Todopoderosos, convertido en un dios, construye Mundo de Batalla mediante pedazos de las realidades y mundos alternativos que han ido eclosionando. De ahí que tengamos, incluso, a los Marvel Zombis rodeando la base de Muerte, como un castigo hacia quienes no ejecuta de buenas a primeras. Es en ese mundo, repleto de diferentes versiones de todos nuestros héroes y villanos (también algunas de las principales, aunque sin recuerdos de su anterior vida), donde aparecen dos naves con los pocos supervivientes del universo Marvel principal, y es ahí dónde el supuesto edén de Muerte se viene abajo, aunque ¿tan malo es Víctor como Dios? ¿Y si su papel funciona? Por si la historia no fuera suficientemente espectacular, conteniendo momentos que se te graban a fuego en el cerebro (Johnny Storm como el sol de Mundo de Batalla, los zombis, el mapa de los territorios, Muerte contra Thanos, los diferentes Thor como la policía del mundo de Muerte), ahí tenemos el brutal arte de Esad Ribic para completar el cuadro, realizando un trabajo magnífico en todas y cada una de las páginas que dibuja, quedando la sensación al terminar el cómic que, sin él, "Secret Wars" no sería lo mismo. Ni de lejos. Acorde a todo este compendio de calidad se encuentra la edición integral de Panini, un tomo de lujo repleto de extras (por ejemplo, todas las portadas del evento), a un precio muy ajustado y que nos entrega en un solo volumen una de las mejores lecturas de la Marvel moderna, una de las mejores obras de la editorial en años. En pocas palabras, un clásico instantáneo que, lamentablemente (no se puede tener todo), es solo recomendable para quienes tienen ya cierto bagaje en la editorial, no para nuevos lectores. Todo muere. Todo vive. Y "Secret Wars" es el ejemplo viviente de ello.



Tony Jiménez

3 comentarios:

  1. Hola! No es una lectura para mí pero se ve interesante. Gracias por la reseña.

    Un saludo!

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  2. Sin duda me lo noto para regalar a un familiar muy fan de este tema yo lo tengo pendiente tanto en comes como en pelis tengo que adentrarme más en este mundillo

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  3. Estaba yo en plena edad del pavo cuando leí el primer Secret Wars... Pero ahora no creo que me anime, pero tendré muy en cuenta este tomo para regalar.
    Besotes!!!

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