Antes de despertar, o cómo abrir todas las puertas

 


Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 107
I.S.B.N: 978-84-122808-5-2 • 66 páginas • 13€
Prólogo: VERÓNICA ARANDA



Sinopsis:

Antes de despertar, el primer poemario que publica Dolores Conquero (quien, sin embargo, no es nueva en la poesía, pues en el pasado fue premiada por José Hierro y Claudio Rodríguez), se articula en torno al tema del maltrato, muy poco transitado en la poesía española. Del maltrato psicológico, para ser más exactos. La dependencia, el autoengaño, el sueño de la familia perfecta o las constantes contradicciones en que incurre la mujer durante su relación, son algunos de los temas que Conquero aborda en este libro rotundo e inclasificable. A lo largo de dieciocho poemas, el yo confesional —que no biográfico— analiza las trampas psicológicas que están detrás de este problema, así como los continuos tiras y aflojas del proceso de liberación, sobre el cual sobrevuela, cual losa, el recuerdo del pasado feliz. Pero, con ser esto importante y novedoso —aquí no hay golpes ni violencia, todo es más sutil— lo verdaderamente destacable de Antes de despertar son las reflexiones —valientes, insólitas— que se hace la narradora. Unas reflexiones que, como dice la poeta Verónica Aranda en la introducción, tienen más que ver con las complejidades y los abismos de la mente. ¿En qué piensa un ser humano acorralado?, ¿desea morir?, ¿desea matar?, ¿qué ocurre dentro de alguien cuando descubre su lado menos amable? Con un lenguaje claro, que combina equilibradamente lirismo y coloquialismo, la autora da voz a las víctimas y no evita absolutamente nada.


Opinión personal de Tamara López:

Leer a Dolores Conquero es, para mí, una apuesta segura. Primero leí su ensayo Amores contra el tiempo, con el que me sorprendió muy gratamente, y luego me enamoró con su novela Soñé en La Habana. Es por ello que no podía dejar pasar su primer poemario, Antes de despertar.

"Y luego estaba mi amor
que lo podía todo"

Todos estos poemas son sobre el maltrato, contado casi sin metáforas, hablando claro; eso sí, aquí no vemos golpes ni ojos morados, vemos voces alzadas, ojos salidos de las órbitas, miedo a que se despierte, ganas de coger la puerta y no volver nunca más. Además, tienen algo difícil de conseguir, pues son explícitos, pero elegantes y sutiles. ¿Cómo se consigue eso hablando de maltrato? Yo tengo la respuesta: escribiendo como Dolores.

"¿Quién y cuándo
cerró las puertas?"

Sé que la mayoría, al igual que yo, no sois mucho de poesía, pero creo que deberíais darle una oportunidad a la de Dolores, que es muy buena además de crítica. El maltrato, sobre todo el psicológico, es una lacra que sufren a día de hoy muchas mujeres, demasiadas, y siempre es buena cualquier tipo de denuncia. Además, esta violencia, la que sufre la mujer de estas páginas, acaba bien, por lo que la esperanza es lo que impera al final. Porque ya sabemos que esta nunca se pierde.

Echadle un ojo.



Chica Sombra

8 comentarios:

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