Hellstorm, o cómo ser el hijo de Satán


Editorial Original: Marvel Comics 

Autor/es: Derek Yaniger, Warren Ellis, Peter Gross, Leonardo Manco

Fecha de lanzamiento: 18 nov 2021

Páginas: 416

Tamaño: 18.3X27.7

Contiene: Hellstorm: Prince of Lies 12-21 y Druid 1-4

Formato: Tapa Dura

Edad: 12+

Interior: Color

ISBN: 9788411011211


Sinopsis:

Con su primer cómic para Estados Unidos, Warren Ellis llevó a cabo un impresionante debut. Ahora, redescubre estas inquietantes historias sobre Daimon Hellstrom, el Hijo de Satán, en que le acompaña el extraordinario ilustrador Leonardo Manco. Daimon está a la caza de un mago asesino en serie junto a su aliado Isaac Christians, la Gárgola. Pero ¿quién es Jaine Cutter y cuál es su papel en el delicado equilibrio entre el cielo y el infierno? ¿Qué terrible destino le espera a la exesposa de Daimon, Patsy Walker, más conocida como La Gata Infernal? ¿Y qué le ocurrirá a Daimon en su fatídico enfrentamiento con su padre demoníaco? Los fantasmas, los demonios y la verdad sobre Satán aguardan en estas páginas. Además, Ellis renueva al Doctor Druida, en una imprescindible miniserie.


Opinión personal de Tony Jiménez:

Cómo son las cosas. No hace mucho hablábamos aquí de los monstruos de Marvel, de su lado más sobrenatural y de esos 70 y 80 (sobre todo la primera década) en los que el género de terror fue gran protagonista en la editorial norteamericana. En concreto, desde aquí nos centramos en la andadura del hombre lobo de Marvel, en su evolución y en cómo estaban las cosas en la actualidad con Jack Russell. Ahora le toca el turno a otra criatura sobrenatural de la Casa de las Ideas que se mueve en la misma línea, aunque su origen es bastante distinto, así como sus características y poderes. Sin embargo, el tomo que reseñamos abre no pocas vías de desarrollo con las que intentaremos ser breves, eso sí, tratando de poner en contexto la obra y, en especial, al personaje protagonista, quizás uno de los más desconocidos de Marvel, uno muy de tercera, pero que ha llegado a tener incluso su propia serie de televisión. ¡Nos vamos al infierno! Y con mucho gusto.


Como resulta evidente, el universo Marvel se sustenta principalmente en los superhéroes, en las aventuras y desventuras de esos personajes que visten mallas, capas, cuero y/o capuchas, y que se enfrentan contra supervillanos, de todo pelaje y similar apariencia, cuyos objetivos van desde robar el banco de turno hasta destruir el universo, pasando por conquistar el planeta, hacerse con un país en concreto y, por supuesto, vengarse de esos mismos superhéroes. Sin embargo, eso no quiere decir que Marvel (editorial en la que nos centramos, aunque podríamos extender estas mismas palabras a cualquier otra, al menos si hablamos las que se mueven en el mismo espectro de publicaciones que la Casa de las Ideas) no sea capaz de recorrer otros géneros. Sin ir más lejos, la mezcla de superhéroes con esos otros géneros es bastante común en la editorial desde sus inicios, con esos Cuatro Fantásticos que parecían fusionar el cómic de monstruos con la ciencia ficción más pura. También hemos tenido algo de western, en la figura de personajes como el Jinete Fantasma (antecesor del Motorista Fantasma que conocemos todos; en el original ambos son Ghost Rider), y no han faltado las historias de aventuras, definidas por personajes como Ka-Zar. ¡Ah! Y terror. Marvel nos ha dado mucho, mucho terror, uno de los géneros más importantes a la hora de narrar, sea en el formato que sea. Eso sí, no es un género que siempre haya movido miles de ejemplares, sino que su éxito ha ido por décadas muy concretas.

Tendríamos así la década de los 70, en la que se produce esa explosión del terror mezclado con los superhéroes. En los 80 se continuó, sí, aunque el género quedó un poco relegado debido a la explosión de las historias oscuras de superhéroes cada vez más anclados en el mundo real y en tramas cada vez más pesimistas y verosímiles (que se lo pregunten a Daredevil). Pero entonces llegaron los 90, la década de los excesos, con esos superhéroes cada vez más hipermusculados, de mandíbulas grotescas y armas tan enormes que resultaba imposible de creer que pudieran sujetarlas incluso con superpoderes. La época de los antihéroes, de las maxi y miniseries por doquier, de experimentos tan extraños como la larga saga del clon de Spiderman, del Lobezno sin adamantium, del Veneno como protagonista absoluto de casi todo, del Punisher con varias colecciones y de los Hijos de la Medianoche, ese grupo de personajes sobrenaturales que se unieron, como si fueran los Vengadores, para hacer frente a amenazas que por sí solos no podían detener. Antes y después de esas uniones todos y cada uno de esos héroes y antihéroes oscuros obtuvieron especiales, miniseries, maxiseries, colecciones propias y todo tipo de apariciones especiales en las series de otros personajes, incluso de los más superheroicos como Spiderman, Daredevil (muy míticos sus encuentros con Mefisto), Hulk, el Capitán América y, por supuesto, el Doctor Extraño, punta de lanza del universo sobrenatural de Marvel, y parte del de terror, claro. Morbius, el Hombre Lobo, Drácula, Blade, el Hombre Cosa, Johnny Blaze (ya sin el Espíritu de la Venganza ligado a él), Hannibal King, el Motorista Fantasma, Venganza, Extraño, Elsa Bloodstone, Caballero Luna y muchos otros conquistaron el mercado. Y sí, Hellstorm, el Hijo de Satán, estaba por ahí. Y también su hermana, claro.


Daimon Hellstorm nació en los años 70, precisamente, en la primera serie regular que tuvo el Motorista Fantasma original. En una época en la que los monstruos, clásicos y no tan clásicos, ocupaban parte de las páginas de la editorial, llegando incluso a amenazar el imperio de los superhéroes, a Stan Lee se le ocurrió que el mismísimo Satanás podría protagonizar su propia colección, una llamada "La marca de Satanás". Sin embargo, autores cercanos a él no lo vieron del todo claro, empujando así la idea de que, en realidad, se tratase del hijo de Satán, medio humano, medio demonio, y con una hermana tan bella como poderosa. Como el resto de conceptos terroríficos de entonces, Hellstorm se movería entre los superhéroes y las criaturas sobrenaturales, sobre todo con un aspecto a caballo entre ambos mundos. A pesar de ser un personaje tan, tan interesante, su momento pasó en los 80, aunque luego, como muchos de los mencionados, fue recuperado en los 90, en especial para los cruces entre los llamados Hijos de la Medianoche y sus distintas formaciones. Al igual que los demás monstruos, Daimon también consiguió su propia colección noventera que, la verdad, no funcionaba demasiado bien, con idas y venidas de dibujantes y guionistas en apenas unos pocos números. Es aquí donde entra Warren Ellis, quien por entonces, no era muy conocido, no nos engañemos. El ahora reputado guionista británico había trabajado con personajes como Juez Dredd y Dr. Who, llegando a Marvel a principios de los 90, siendo Hellstorm uno de sus primeros trabajos con la Casa de las Ideas, una breve, pero impresionante, etapa que ahora nos trae Panini Cómics en una edición de lujo, con no pocos cómics inéditos en nuestro país.


"Hellstorm" de Warren Ellis no es una obra para todos los públicos, y no lo digo sólo porque sea muy de los 90, sino porque nos encontramos en ella unas historias que parecen el intento de Marvel de equipararse a la línea Vértigo de DC, ya sabéis, el sello para adultos de entonces de la editorial de Batman y Superman, sello que vivió y nos hizo vivir gran parte del desembarco británico en el mundo del cómic norteamericano. Si nos fijamos en este "Hellstorm", encontramos a un Daimon muy, muy deudor de los primeros pasos del John Constantine de Jamie Delano, y no sólo por su actitud, su personalidad, las tramas en las que se ve involucrado como detective de lo sobrenatural y los diálogos y descripciones de Ellis, sino también por el aspecto gráfico, con un Leonardo Manco en estado de gracia, con un estilo muy cercano al de John Rigdway de "Hellblazer". En el universo de este Daimon Hellstorm no hay sitio para los superhéroes (no sale ninguno, más allá de un par de menciones sobre su presencia en Nueva York, las apariciones de la Gárgola de los Nuevos Defensores y el suicidio de PatsyWalker, Gata Infernal, su esposa, terrible acontecimiento que daría para no pocas historias), sino para la suciedad, los demonios grotescos, las criaturas imposibles y los desechos humanos, todos mostrados con sucio arte gráfico de Manco, rozando el underground en no pocas ocasiones. Ojo, que el tomo contiene también la miniserie de "Druida", que sigue los pasos de "Hellstorm" (no Hellstrom, cambio de nombre que se explica en el volumen), con un Ellis tan terrorífico como inquietante, transformando al Doctor Druida, una especie de Doctor Extraño de tercera, en una espeluznante amenaza sobrenatural, lejos de las mallas y las capas, ahondando en los orígenes druídicos del personaje. En pocas palabras, lo que hace Ellis en "Hellstorm" y "Druida" va en la línea de lo que hizo el gran Alan Moore con la Cosa del Pantano de DC. Una pena que en el caso del trabajo de Ellis la cosa no llegase más lejos, y menos porque parece que trataba de formar una especie de Vértigo para Marvel mucho antes de que llegase la adulta línea MAX. Este magnífico tomo se completa con bocetos y páginas de una serie de Satana no publicada, con Ellis intentándolo de nuevo tras "Hellstorm" y "Druida", aunque esta vez con Satana, la hermana del Hijo de Satán, recuperándola de las propias páginas escritas previamente por él mismo. ¡Ah! Y sin olvidar la espectacular portada de nada más y nada menos que el maestro Brian Bolland, sí, el creador de la icónica cubierta de "Batman: La broma asesina". ¿Os gustan los buenos cómics de terror? Pues dejaos llevar por ángeles psicópatas, asesinos en serie vestidos con piel humana, demonios inconcebibles, la femme fatale Jaine Cutter, los más peligrosos satanistas del planeta y Daimon Hellstorm. Os tiene preparado un asiento de primera en el Infierno. Que no os robe el alma... ¿O sí?



Tony Jiménez

5 comentarios:

  1. Hola! Esta vez no es para mí pero gracias por tu reseña.

    Un saludo!

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  2. Interesante reseña, se lo comento a Mikel porque parece algo que él disfrutaría tanto como tú =)

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  3. Ya sabes que este no es para mí
    Besos

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  4. Ains. Esta vez parece que la obra ha pinchado. Pocos comentarios y menos interés por la obra. Bueno, no se puede ganar siempre, ¿no?
    Aun así, muchísimas gracias a los y las que os habéis pasado para comentar. ¡Siempre es un placer leeros!
    ¡Abrazos y besos enormes!
    :D :D :D :D

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