El Erióforo Rojo, o cómo temer a la naturaleza


Editorial Premium Editorial

Edición 1ª ed. (03/02/2020)

Páginas 116

Dimensiones 22x14 cm

Sinopsis:

Ángela es diagnosticada de trastorno de la personalidad por evitación. Huyendo de todo lo que su vida representa, se refugia en una casa de campo. Un entorno idílico donde hallar la paz que tanto anhela. Pero la quietud y esplendor de la naturaleza puede revelar crueldades que la devuelvan a infiernos conocidos y antiguos.

«Es roja, pero huele a azul. Azul como el grito de la música que emana del cadáver de un suicida…».

«El erióforo rojo es una caja de música en la estantería del género de terror, una pesadilla personal que lo abarca todo y nos arrastra». J. G. Mesa

Esta obra ha obtenido una Mención de Honor en el VII Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera, cuyo jurado estuvo integrado, entre otros, por escritores de prestigio como Eduardo Vaquerizo o J. G. Mesa.



Opinión personal de Tony Jiménez:

No hay una sola forma de tratar un género, y no solo hablo de géneros literarios, aunque me dedicaré sólo a ellos para no desviarnos demasiado de la reseña en cuestión. Sería algo aburrido que un género se adscribiera a unas pocas formas concretas con las que manejarse, ¿verdad? Unas pocas señas de identidad que enseguida se agotaran, sin que apenas los autores pudieran alejarse de ellas. Imaginemos que el género de aventura solo se preocupase por las historias de piratas; pongamos que el género de fantasía se construyera solo a base de dragones, enanos, elfos y caballeros; démosle vueltas a un género de ciencia ficción donde solo los robots tuvieran cabida; pensemos en cómo cambiaría la novela romántica si cada libro se centrara en el más que clásico chico conoce a chica; y menudos thrillers tendríamos si todos fueran sobre detectives persiguiendo a asesinos en serie. ¿Y el terror? ¿Qué pasa con uno de los géneros más destacados de la literatura? Seguramente algo similar. Por fortuna, no existe una sola manera de tratar los distintos géneros literarios.

Por supuesto, dentro de los géneros podemos hallar diferentes subgéneros. En el terror están las novelas Z (de zombis), por ejemplo, pero también las historias de casas encantadas. Sin embargo, lo mejor es fijarnos en los autores de tal o cual libro de terror para adivinar por dónde pueden ir los tiros en cuanto al tratamiento de los mismos. Si hablamos de nuestro adorado y querido Stephen King, comprobamos que su catálogo de terror es bastante amplio, con no pocas tramas centradas en el terror más sobrenatural; las narraciones de H. P. Lovecraft son más dadas a un terror a lo desconocido, sobrenatural, sí, pero más grandilocuente; Ramsey Campbell es un experto en un terror más relacionada con la maldad pura y dura, sin muchas explicaciones de fondo; Adam Nevill es capaz de acercar el terror más religioso, espiritual y mitológico a nuestro día a día; lo del tristemente fallecido Jack Ketchum es el terror más humano, visceral, sádico y cruel; y Clive Barker navega entre la sangre, la carne y las razas antiguas que se cuelan entre las grietas de nuestro mundo. Claro está, y a pesar de que unos se nutren de otros (quizá no Lovecraft de los demás citados, aunque sí del maestro Edgar Allan Poe), todos tienen un estilo propio que también ayuda a que traten el terror de distintas formas, lo que, a la hora de la verdad, los diferencia, a la vez que crea las múltiples maneras de tratar el género que comentaba antes.

Antes de leer "El Erióforo Rojo" no conocía a Federico de la Fuente. Su novela, novela corta por extensión, es de terror, sí, pero de un terror que se intuye, que no se muestra claramente y, sobre todo, psicológico. Quedaos con esta palabra: psicológico. Es la que más sobrevuela la inquietante historia que nos plantea, muy unida por su amenaza "verde" a ese clásico que es "El día de los trífidos". Ojo, que la trama no va por dónde estáis pensando, pero sí sirve de ejemplo de la amenaza vegetal a la que se enfrenta la protagonista. ¿O no? Porque Federico de la Fuente nos entrega un libro que bien podría interpretarse de varias maneras (¿os recuerdo lo de "psicológico"?), en especial si atendemos a la fragmentada mente de Ángela, antes y durante los acontecimientos que se nos presentan. Y es que Ángela sufre trastorno de la personalidad por evitación, el cual el escritor nos explica antes del primer capítulo de la obra, dándonos una información que nos será de esencial utilidad, tanto para entender los actos de la mujer como para ir recogiendo las pistas que deja durante páginas y páginas hasta llegar a ese ¿descorazonador? final. Y no digo más, porque, repito, es un libro corto, así que cualquier información adicional podría estropeaos la experiencia.

En términos cinematográficos, y enlazando con los ejemplos anteriores de los distintos tratamientos del terror, "El Erióforo Rojo" se acerca más a historias como "Hereditary", "Midsommar","La bruja" y "El resplandor" que a "El exorcista", "Pesadilla en Elm Street", "Viernes 13", "Expediente Warren: The Conjuring" y "Halloween", por poner algunos ejemplos. La prosa de Federico de la Fuente es tremendamente rica, usando un léxico trabajadísimo y con una amplia terminología botánica, así que si no entendéis mucho de este tema, preparad el diccionario para algún que otro párrafo. Mención aparte merece la excelente edición de Premium Editorial, así como también celebrar todo lo que rodea al Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera, que es de donde sale la obra, la cual recibió una mención de honor en su séptima convocatoria. Hablamos de uno de los pocos premios nacionales (quizá de los pocos que quedan ya) dedicados exclusivamente al terror. Siempre hay que estar atentos a lo que publica Premium a raíz del Ciudad de Utrera, y "El Erióforo Rojo" es un gran ejemplo de ello. No lo dejéis escapar. 




Tony Jiménez

4 comentarios:

  1. Hola! No conocía este libro y pese a que no es mi estilo de lectura lo cierto es que parece entretenido así que no lo descarto. Gracias por tu reseña.

    Un saludo!

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  2. ¡Hola!
    No conocía ni al libro ni al autor, pero ahora prefiero otro estilo de lectura.
    Besitos :)

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  3. Hola, no me llama especialmente la atención así que lo dejaré pasar.

    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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  4. ¡Hola! No es de mi estilo así que no me animaré. Un besote :)

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