Eso no estaba en mi libro de Historia del Cine, o cómo amar el séptimo arte


PVP: 17,95 €

ISBN: 978-84-17954-32-1

PÁGINAS: 352

TAMAÑO: 15 X 24 CM

ENCUADERNACIÓN: RÚSTICA CON SOLAPAS

PUBLICACIÓN: 05/03/2021

EDICIÓN ILUSTRADA

Sinopsis:

¿Sabía que Akira Kurosawa, el director japonés más célebre y admirado, intentó quitarse la vida tras el fracaso comercial de Dodeskaden? ¿Que Martin Sheen sufrió un infarto durante el rodaje de Apocalypse Now, uno de los más infernales que se recuerdan? ¿Sabía que el principal creador del lenguaje cinematográfico era un fervoroso partidario del Ku Klux Klan? ¿Que en 1921 Fatty Arbuckle, uno de los cómicos más célebres de su tiempo, fue acusado de asesinar a la joven actriz Virginia Rappe? ¿Que la actriz Heddy Lamarr, que protagonizó el primer desnudo integral del cine comercial, fue la artífice de la invención que hoy sustenta tecnologías como el WiFi y el Bluetooth? ¿Que hay quienes sostienen que El resplandor, de Stanley Kubrick, contiene una confesión de que la llegada a la Luna fue filmada por el propio director en un estudio?

Eso no estaba en mi libro de Historia del Cine brinda al lector un apasionante recorrido por las entrañas del Séptimo Arte, analizando cómo se forjó su industria, quiénes fueron sus principales impulsores y cuáles sus secretos más recónditos. Asimismo, Javier Ortega aborda la estrecha relación entre cine y literatura, analiza sagas y franquicias como La guerra de las galaxias o El Padrino, y glosa las innumerables calamidades que se dieron cita en los rodajes de títulos tan míticos como Tiburón o Cleopatra. Desde los directores más geniales —Hitchcock, Spielberg, Bergman o David Lean— a las estrellas más rutilantes del firmamento cinematográfico —Greta Garbo, Marilyn Monroe, Marlon Brando o Robert De Niro— tienen cabida en las páginas de este libro, que entretiene tanto como instruye.

El cine se filtra entre las rendijas de nuestra alma y se apodera de ella. Es difícil recordar el instante preciso en que logró seducirnos para siempre. Lo que hoy somos es el resultado de un cúmulo de experiencias, de un sinfín de sueños transmutados en certezas y, asimismo, del caudal ingente de imágenes y sensaciones que el cine ha esculpido de manera indeleble en nuestra memoria. Es, como asegura José Luis Garci, «una vida de repuesto».


Opinión personal de Tony Jiménez:

Existen muchos ensayos sobre cine, pero pocos como este. Menuda forma de empezar, ¿eh? Y ninguna de las dos afirmaciones es falsa, ojo. Al fin y al cabo, ¿cómo no van a existir ensayos sobre uno de los artes más importantes que ha creado el ser humano? Uno que, además, sirve para demostrar la velocidad que pueda alcanzar la evolución de la tecnología, especialmente, en los últimos tiempos. Pensad, por ejemplo, en nuestro ocio cinematográfico casero. ¿Cuánto hemos tardado en pasar de esos televisores en blanco y negro, que eran más bien armatostes, a los televisores de pantalla plana e innumerables mejoras técnicas, capaces de ocupar toda una pared de nuestra casa sin que se note, a modo de pantalla de cine, o en un intento de imitar a una? Sin olvidar que hoy tenemos teléfonos móviles en los que podemos disfrutar, sin ninguna dificultad, de series y películas como si tal cosa. Imposible negar la evolución del celuloide (cada vez menos celuloide, por cierto) en forma y fondo, y en tiempo récord. Prueba de que no exagero con mis palabras.

De este modo, no resulta extraño que el séptimo arte haya acaparado ensayo tras ensayo desde sus primeros días, y como con cualquier otro tipo de arte, los enfoques han sido para todos los gustos. Por ejemplo, y sin alejarnos demasiado del anterior párrafo, hemos tenido ensayos dedicados a los aspectos más técnicos del arte cinematográfico; otros han apostado por hablarnos más de su carácter artístico; muchos se han centrado en los realizadores, los directores que se ponen tras las cámaras de los filmes que nos hacen soñar; no han sido pocos los que han protagonizado los intérpretes de esas historias; e incluso hay infinitos ensayos donde lo esencial es el género de las cintas en sí (ensayos sobre cine de terror, de aventuras, de acción, de fantasía...). ¡Si hasta tenemos ensayos sobre cine que son listas de filmes! En resumen, que hay para todos los gustos, de todas las formas y colores, y admito que yo soy uno de esos lectores de ensayos cinematográficos que devora todo lo que cae en sus manos al respecto. Y eso he hecho con "Eso no estaba en mi libro de Historia del Cine". Y más todavía.

El volumen nos narra la historia del cine, o la Historia del Cine, con mayúsculas. Evidentemente, no de forma minuciosa y obsesiva detallada, claro, porque si no deberíamos estar hablando de una enciclopedia y no de un tomo que alcanza casi las trescientas cincuenta páginas, ojo, una muy buena extensión. La genial estructura del libro, muy medida, nos lleva de paseo por muchos de los hitos del séptimo arte, además de pasearnos por estrellas de la época dorada de Hollywood, interesantes anécdotas, el cine contemporáneo y, por supuesto, el nacimiento del celuloide, repleto de curiosidades y datos que hacen más que verdadero el título del ensayo, un título que en este caso está relacionado con la "colección" instaurada en la editorial que lo publica, Almuzara, que engloba una serie de obras bajo el consabido "Eso no estaba en mi libro de...", tratados tan didácticos como divertidos y enriquecedores que tratan todo tipo de temas; desde el cine hasta la historia de Estados Unidos, pasando por las matemáticas, los videojuegos, el ajedrez, las diferentes guerras que hemos sufrido e incluso el Camino del Santiago, por poner unos pocos ejemplos rápidos. Se trata de uno de los sellos más populares de Almuzara, y no es de extrañar; sólo hay que disfrutar de este "Eso no estaba en mi libro de Historia del Cine" para comprobarlo.

Entre la multitud de virtudes que contiene el ensayo está una que adoro encontrar en un libro de estas características, una que suelo hallar bastante a menudo en los ensayos publicados por Almuzara mediante sus distintos sellos, lo que quiere decir mucho, y bueno, sobre la editorial. Hablo del amor por el tema a tratar. Esta obra está escrita por Javier Ortega, cuyas letras había disfrutado anteriormente en el soberbio "Chaplin: La sonrisa del vagabundo", ensayo centrado en el fantástico artista, y donde el autor ya mostraba muchas de las geniales marcas que tiene tanto en prosa como en su manera de plasmarla. Javier Ortega nos muestra en cada párrafo el amor que siente por el séptimo arte, la pasión que le produce, los sueños que le ha provocado y cómo es capaz de nutrir su imaginación. No flaquea en ningún momento, yendo de menos a más durante todo el tomo, llegando incluso a ofrecernos en sus últimas páginas unas cuantas listas de sus diez películas favoritas de cada género, muchas de ellas totalmente imprescindibles para cualquier buen cinéfilo que se precie. Si se ama el cine, es imposible no comulgar con el cariño que le imprime el escritor a cada palabra. Olvidaos de un ensayo redactado como si el autor fuera una especie de robot o una Wikipedia con patas, y pensad más en una obra confeccionada con mimo, esmero y un afecto que traspasa las páginas.

¿Quiere decir eso que Javier Ortega se olvida de los datos? ¿Que simplemente nos ofrece una carta de amor al cine, sin más? Como si eso fuera poco, ¿verdad? Por supuesto que no. Tal cual comentaba antes, las anécdotas y las curiosidades aparecen continuamente durante todo el volumen, teniendo para elegir como favoritas no pocas de ellas durante los interesantes capítulos que componen el ensayo, otra, insisto, de sus mayores virtudes. Por ejemplo, tenemos una parte dedicada a Murnau, otra a la conexión entre cine y literatura (de mis preferidas), otra para el cine negro, un capítulo dedicado al wéstern (de los mejores del libro), otro protagonizado por las estrellas de Hollywood, uno centrado en la serie B, otro para la música cinematográfica, uno para el cine europeo, un viaje a los 80, un paseo por el cine español... ¡El autor no se deja absolutamente nada! En conclusión, Almuzara lo ha vuelto a hacer. Si sois habituales de esta web, sabéis que no es el primer ensayo que reseñamos de la editorial, y ni es el primero que nos encanta, ni será el último. El mimo que ponen en ellos va más allá de la edición, de lo estructural, de lo técnico, y abraza la pasión, el amor por el tema a tratar. "Eso no estaba en mi libro de Historia del Cine" es otro buen ejemplo de ello, amantes del cine. Imprescindible para cualquier cinéfilo cuya imaginación haya sido alimentada con los sueños que regala el séptimo arte. No lo dejéis pasar. 





Tony Jiménez

5 comentarios:

  1. Me encantan este tipo de libros, tomo nota

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  2. Hola, gracias por la entrada, no me llama por el momento.

    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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  3. ¡Hola! No lo veo para mí pero gracias por compartirlo. Un besote :)
    Marya, Buscando un dandy

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  4. Leí el libro hace unos meses y me pareció muy completo , pero siendo ameno al mismo tiempo . Totalmente recomendable.

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  5. Hola, me ha parecido una lectura muy interesante, por lo que me llevo anotado el libro.
    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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