Teatro: La estancia




Sinopsis:

La estancia habla de la identidad personal, del otro, del espejo… Nos habla del fingimiento, de la impostura, del engaño… Y de la mentira, de la ambición, de la traición, de la supervivencia del más apto, del más listo… Y del amor, de la concupiscencia, del deseo… Y de las reglas del arte, de sus limitaciones, de la imposibilidad de decir la verdad…
Todo ello en el marco de la Inglaterra Isabelina. El modo de hacer teatro. Los enfrentamientos entre católicos y protestantes, las actividades de espionaje de Marlowe…
Seguramente todo ello se hubiera podido hacer con otros personajes, situándolos en otra época, en otro lugar. Pero Cardeña ha elegido precisamente a Shakespeare y Marlowe, y ello no le resta un ápice de interés a la propuesta. Más bien: la acrecienta, como demuestra, también, que se puede hablar de conflictos del presente (o de todo tiempo y lugar) fabulando el pasado. 

Opinión personal de El señor Darth:

El certamen teatral de Corral Cervantes, que ahora mismo se encuentra en activo dentro de este periodo estival madrileño, está emitiendo todas las tardes de jueves a sábado La estancia, una obra poderosa y fascinante que aborda uno de los grandes misterios y elucubraciones que existen en torno a la vida de dos personajes literarios tan relevantes como William Shakespeare y Marlowe. 

Para poder disfrutar de esta obra en su totalidad, sería muy estimulante que el espectador conociera previamente la teoría Marlowe, una idea realmente inquietante y perturbadora para cualquier admirador de estos dos autores.



Este pensamiento paranoico se centra sobre todo en la figura de Marlowe, un personaje tan polémico como atractivo, de quien se especulaba que llevaba una vida muy activa y al limite, debido a que poseía muchas facetas, como bien puede ser la de dramaturgo y creador de obras tan fascinantes como la primera adaptación del Mito de Fausto, además de ser un supuesto ateo manifiesto en una época no muy tolerante hacia estos pensamientos; homosexual y espía, motivo por el que seguramente fue juzgado y ejecutado por alta traición, suceso que podría cambiar radicalmente en función de si nos creemos esta exposición que os he citado. 

La teoría Marlowe plantea la posibilidad sobre si nuestro querido dramaturgo hubiera huido a Francia, en detrimento de su fallecimiento, lugar donde posteriormente seguiría ejerciendo su carrera como dramaturgo, firmando bajo el seudónimo de William Shakespeare y, posteriormente, enviando a Inglaterra sus obras. En este momento tan esclarecedor, es donde yo debería añadir a este texto un fuerte  y rotundo "¡Tachán!".

Sea cierta o no esta posibilidad, lo cierto es que da mucho juego a la hora de realizar alguna recreación teatral, cinematográfica o literaria, tal y como ha realizado exactamente el creador de esta función, Chema Cardeña, actor y dramaturgo, quien está realizando un carrera muy interesante y recomendable.



La estancia funciona muy bien, sobre todo por la gran dirección ejecutada por Jesús Castejón y por la interpretación de los dos actores que la ejecutan, manteniendo el peso y la tensión de la obra de una forma realmente fascinante y ejemplar. Mi más sincera enhorabuena a Javier Collado (Marlowe) y a José Manuel Seda (William) quienes ,sinceramente,  no podrían haberlo hecho mejor; aunque, eso si, el personaje de Marlowe me ha evocado, en ocasiones, a otro gran autor de la literatura británica: el bueno de Oscar Wilde.

El argumento de esta gran representación es una revisión de la teoría expuesta anteriormente, pero bajo otro prisma mucho más estimulante, donde en este caso no es que sean los dos autores la misma persona en sí, sino que, en su defecto, estos llegaron a conocerse y hasta ejercer de amantes, teniendo una relación paterno-filial de maestro a discípulo, donde Marlowe hubiera ejercido de tutor, llegando incluso hasta pervertir el alma de William y modificar su visión ante la vida, al más puro estilo mefistofélico, un planteamiento que me ha parecido muy acertado.



A  lo largo de toda la proyección, iremos conociendo esta relación donde se nos expondrán planteamientos ficticios o verdaderos sobre sus vidas, siempre ubicados todos dentro de ¨la estancia¨ donde vivía Marlowe. 

Durante noventa minutos nos adentraremos en la mente de estos dos personajes, en un principio tan antagónicos, debido a la visión sobre la vida que tiene cada uno. Mientras Marlowe es cínico y ególatra, Shakespeare es idealista e ingenuo. En este duelo y relación, sufriremos una buena dosis de diálogos, discusiones y reflexiones, que parecen sacados, en verdad, de la boca de estos dos literatos.  

Para terminar, os suplico que aguantéis hasta el final de la obra, ya que tiene un desenlace tan magistral y shakespiriano que solo por ello merece la pena plantearos su visionado. ¿Podría haber sido verdad lo que nos cuentan?


Tamara López

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