Batman mola más que tú, o sé tú mismo salvo que puedas ser Batman


Editorial: Minotauro
Temática: Ciencia ficción | General ciencia ficción
Fantasía | General fantasía
Colección: Biblioteca No Ficción | Serie Cultura Geek
Número de páginas: 208
















Sinopsis:

75 años acaba de cumplir Batman y mucho ha cambiado el murciélago desde aquella imagen sesentera del señor con barriguita cervecera disfrazado por su madre para una función del cole. Debajo de esta imagen se esconde un personaje ambiguo, neurótico, enfermizamente obsesivo y marcado por el asesinato de sus padres. Un loco que hace el bien. Un quijote que trata de parar con las manos el mar del crimen de su ciudad.

Si no sabes que Batman importa menos que Bruce Wayne, que sus puñetazos importan menos que su cerebro, que sus bat-gadgets importan menos que sus intentos por controlar la ira interior que le hace ponerse el traje, tienes la suerte de tener por delante la posibilidad de conocer a uno de los personajes más fascinantes de la historia. Si no has vuelto a leer un cómic de Batman desde que eras un crío, no sabes que Batman mola más que tú y casi hasta más que nosotros.

En este libro aprenderás todas esas cosas que aquellos que sólo conocen a Batman por las camisetas deberían saber sobre el Caballero Oscuro.


Opinión personal de Tony Jiménez:

Hay que reconocer que el mundo de la ficción ha sabido darnos una cantidad casi ilimitada de personajes con un tremendo poder de persuasión para lograr formar parte no sólo de la cultura popular, sino de nuestra cultura, en general, en multitud de aspectos. Por supuesto, no toda creación ficticia tiene el honor y el talento para conseguir tal proeza, y mucho menos para perdurar en el tiempo, acción quizás esencial para que se claven en nuestras mentes como cuchillos perfectamente afilados y alcancen incluso áreas para las que no fueron ideados originalmente. Si debemos ser justos, la literatura primero, y el cine mucho más tarde, han sido los principales dadores de este tipo de personajes, conectándose en ocasiones con un nivel de simbiosis difícil de creer. Por ejemplo, ¿quién no conoce al infame conde Drácula? Vampiro de vampiros, nacido en la literatura por obra y gracia de Bram Stoker, y empujada su fan por el sinfín de cintas sobre él, la mayoría de ellas, claro está, enmarcadas en el género del terror. Si hablamos de monstruos clásicos, no terminaríamos nunca; desde el Hombre Invisible hasta la criatura del doctor Frankenstein. ¿Y cómo no mencionar a las obras de Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft y Stephen King? Pasemos más a la actualidad para señalar a Harry Potter, los luminosos chupasangres de la saga "Crepúsculo" y el violento futuro de "Los Juegos del Hambre". Sin embargo, no todo van a ser extensos libros conectados entre sí o con multitud de adaptaciones. "El Exorcista", "Tiburón", "El Padrino", "Jurassic Park" y "El silencio de los corderos" son algunos ejemplos, aunque algunos de ellos sí que formen parte de sagas no precisamente cortas. Pero seguimos hablando de literatura y cine. ¿Dónde quedan otros medios igual de influyentes en nuestra cultura popular? ¿Dónde están esos personajes de otras áreas tan conocidos como Hannibal Lecter, Pennywise, Cthulhu y los cenobitas?

Podríamos hablar de videojuegos, por supuesto. Estamos en un entorno cultural bastante joven en comparación con los ya mencionados, curiosamente, capaz de fusionar los mecanismos de la literatura y el cine en sus obras, como si estuviéramos viviendo novelas interactivas. A pesar de que el mundo gamer no tiene todavía el alcance de los otros dos, sí que ha sido capaz, en muy poco tiempo, de llegar a todo el planeta con algunos de sus mejores personajes, como Lara Croft, un veloz erizo azul, el más famoso fontanero italiano del mundo y títulos como "Tetris" o los clásicos "Marcianitos", por darle un nombre más conocido a la miríada de videojuegos que se basan en la ya mítica nave acabando con sus enemigos desde un lado de la pantalla, evitando sus continuos ataques al mismo tiempo. Por supuesto, no son estos los únicos ejemplos que podríamos señalar, aunque es cierto que los demás no alcanzan las cotas de reconocimiento que poseen los mencionados. Ahí tenemos muchos de los conceptos y personajes de la saga "Resident Evil", Némesis en cabeza; unos pocos de "Silent Hill", de nuevo, con un monstruo muy especial colocándose por encima del resto, en este caso, Cabeza Pirámide de "Silent Hill 2"; Kratos de la saga "God of War"; todo el imaginario de los modernos "Fortnite", "Minecraft" y "Angry Birds"; la infinita cantidad de héroes y villanos de "Final Fantasy"; y , por supuesto, los luchadores de sagas como "Street Fighter" y "Mortal Kombat". A estas alturas, se hace más que evidente la importancia de los videojuegos, pero ¿y si hablamos de otro medio que se sitúa entre la literatura y el cine y el moderno universo gamer? ¿Un área que ya cuenta con cierta antigüedad? Hablemos pues de cómics, capaces de regalarnos personajes tan conectados a la cultura popular que a veces cuesta saber dónde lograron tal popularidad, si en sus historias originales o en las adaptaciones que ayudaron a su reconocimiento universal. Ahí tenemos a Spiderman, Hulk, Superman, Wonder Woman, Aquaman, Iron Man, los Cuatro Fantásticos, Flash, Lobezno y, claro está, Batman.

A pesar de que Batman se aproxima más al concepto de justiciero que al de superhéroe, en líneas generales, y para no ser demasiado puntilloso y mucho menos marisabidillo, podemos enmarcar al Caballero Oscuro como uno de los primeros superhéroes, sobre todo, en lo referente a su significado más moderno, como una evolución de los "héroes" pulp y, en especial, de los dioses, semidioses y héroes de la mitología griega. Si Superman encarna todo el concepto clásico del superhéroe, Batman podría considerarse su reverso ¿tenebroso? Quizá no llegue a tanto, pero sí que bien podría ser la otra cara de la moneda, la oscura cara de la moneda que los contiene a ambos. Batman no tiene poderes, por ejemplo, es un justiciero hecho a sí mismo con el máximo entrenamiento físico y mental, gracias a la riqueza atesorada por la familia Wayne, heredada tras el asesinato de sus padres en un tenebroso callejón de Gotham, una ciudad repleta de delincuentes, criminales y psicópatas, muy alejada de la luminosa Metrópolis de Clark Kent. Las diferencias entre los dos personajes no terminan ahí, pues en el concepto del desarrollo psicológico de ambos no podrían ser más distintos (en los cómics, por ejemplo, no se deja de jugar con que es bastante posible que Batman sea el empujón que recibe la maldad de Gotham para ser todavía peor, algo que no sirve para Superman, más enfrentado a alienígenas, extraterrestres y dioses conquistadores que a tipos normales y psicóticos como Dos Caras, el Pingüino, Acertijo o, por supuesto, el Joker), además de no olvidar a sus secundarios, tipos de historias y los villanos, en el caso del Hombre Murciélago, muy capaces de competir en fama con él mismo, en fama y en calidad como personajes, llegando no pocos de ellos a alcanzar la misma importancia que Batman en la cultura popular (no son pocos los expertos que afirman que estamos ante la mejor galería de villanos del mundo del cómic junto a la de Spiderman). Por supuesto, también hay mucho que une a dos de los más grandes héroes de todos los tiempos, y uno de los detalles más curiosos es que las máscaras que usan son, en realidad, las de Clark Kent y Bruce Wayne. Superman y Batman son sus verdaderas personalidades; una conseguida nada más nacer, y la otra surgida tras la tragedia del asesinato de sus padres, cuando Bruce Wayne murió y nació la criatura de la noche y la venganza que es el Caballero Oscuro.

La historia de Batman es tan rica e interesante como extensa. Hablamos de un personaje con más de ochenta años de vida, que se acerca (afortunadamente) a los cien y que cuenta con miles y miles de historias, apariciones especiales, anécdotas, curiosidades. ¿Cómo condensar tamaña información? No descubro nada si señalo que se han escrito multitud de ensayos sobre el personaje y su mundo, y me quedo corto. Aun así, hablamos de libros que pronto se han desactualizado por temas más que evidentes, pues Batman es un personaje que sigue contando con colecciones regulares de cómics, series de televisión, películas, videojuegos y novelas que no paran de publicarse, entonces ¿cómo hacer un ensayo acerca del Caballero Oscuro? Bueno, existen varias maneras, pero la mejor de todas es armarse de paciencia y entender que esto va de completar la historia de Batman mediante varios libros, nunca con uno solo. Los habrá más centrados en su andadura cinematográfica, los habrá dedicados a los videojuegos y también tenemos obras tan distintas, chulas y originales como "Batman mola más que tú", escrita nada más y nada menos que por Arturo González-Campos y Juan Gómez-Jurado (sí, ESE Gómez-Jurado), un volumen que apenas llega a las doscientas páginas, poseedor de una descacharrante portada y cuya máxima es la del meme tan divertido como famoso que dice que seamos nosotros mismos... salvo si podemos ser Batman, porque entonces, mejor seamos Batman. Sólo con eso ya podemos hacernos a la idea de la clase de libro que tenemos entre manos, aunque, cuidado, porque no estamos solamente ante un texto capaz de dibujarnos una continua sonrisa en los labios y sacarnos varias carcajadas. "Batman mola más que tú" es mucho, mucho más.

El trabajo de González-Campos y Gómez-Jurado es toda una sentida carta de amor hacia el personaje. Quizás ese modo de verlo sólo podremos captarlo aquellos que consideramos a Batman como uno de los mejores personajes de ficción jamás creados, más allá de que pertenezca al cómic o no. Aquellos que estamos enamorados de Batman, que lo tenemos como uno de nuestros personajes favoritos, sí que veremos ese amor tras las líneas de los dos escritores, pero sin ese extra de disfrute no significa que "Batman mola más que tú" no llegue a nadie, al contrario, porque estamos ante un libro dirigido también a quienes todavía tienen que enamorarse del Caballero Oscuro. Y nada mejor para ello que hablar sobre él, comentando anécdotas, curiosidades, sus aventuras más importantes y sus mayores vergüenzas. Desde los líos entre Bob Kane y Bill Finger (creadores del personaje) hasta la trilogía cinematográfica de Christopher Nolan (Origen, Interstellar), pasando por todo lo relativo a los enemigos del Hombre Murciélago (centrándose en especial en el Joker, Catwoman, Dos Caras, el Pingüino...), las distintas series de televisión, los cambios en el tono de los cómics, la evolución narrativa del personaje, las diferencias entre Bruce Wayne y Batman e incluso pasajes tan interesantes como ese donde nos recomiendan algunas de sus mejores historias o ese otro en el que se nos señala lo que nos haría falta para ser Batman en la vida real. Si al buen hacer de los autores le sumamos la fantástica edición de falsa tapa dura, tamaño bolsillo y a un precio más que ajustado, tenemos una de esas obras imprescindibles del Protector de Gotham, tanto si sois nuevos en sus correrías nocturnas como si le conocéis tan bien como Arturo y Juan. En ambos casos, "Batman mola más que tú" debe figurar en vuestra biblioteca personal sí o sí. ¿Queréis molar más que Batman? Entonces no os queda más remedio que haceros con este libro.




Tony Jiménez

6 comentarios:

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